El cuidado de personas trans en la vejez

En el Mocha se capacitan personas trans en el cuidado de quienes transitan la vejez. En el curso, que dura cuatro meses y otorga un título oficial con registro habilitante, se estudian contenidos donde se transversaliza la perspectiva de derechos humanos, la perspectiva de género y diversidad, incluyendo la ESI (educación sexual integral).

POR FLORENCIA VAVELUK0

La asociacin civil Mocha Celis sostiene el programa EmpleoTrans Foto Pepe Mateos

La asociación civil Mocha Celis, a través de su programa #EmpleoTrans, realiza un curso de formación en cuidados específicos y acompañamiento de adultas y adultos mayores orientado a las personas travestis, trans y no binarias, una experiencia «transformadora» que aborda con perspectiva de género la diversidad corporal «de las distintas expresiones e identidades desde lo afectivo», explicó Manu Mireles, docente y secretaria general de la asociación.

En el curso, que dura cuatro meses y otorga un título oficial con registro habilitante, se estudian contenidos donde se transversaliza «la perspectiva de derechos humanos, la perspectiva de género y diversidad, incluyendo la ESI (educación sexual integral)», señaló la dirigente.

Además, remarcó que «es fundamental que las personas que trabajan en cuidados conozcan las particularidades que atravesamos las personas travestis, trans y no binarias en este sentido».

Actualmente, el colectivo de mujeres trans cuenta con una expectativa de vida de 35 años, según datos oficiales compartidos por la asociación, y a su vez las personas no binarias experimentan «una gran cantidad de violencia y rechazo en el sistema de salud», que dificulta abordar los cuidados de la vejez «desde una perspectiva que abrace la diversidad corporal», sostuvo Mireles.

Ms de 30 personas asisten tres veces por semana a las clases de formacin Foto Pepe Mateos

Frente a este escenario, más de 30 personas asisten tres veces por semana a las clases de formación, donde trabajan en grupo, debaten y reflexionan acerca de diversas situaciones que pueden ocurrir en el ámbito laboral junto a docentes.

«Lo que se nota es que se generan muchos vínculos, hay una transformación tremenda», señaló Marta Murray, trabajadora social y docente, durante un breve receso que les estudiantes utilizaron para cantarle «feliz cumpleaños», con una torta de por medio, a uno de sus compañeros.

Por su parte, Alejandra Negro, psicóloga y también docente, destacó que el curso es una herramienta de «empoderamiento enorme y es un despertar de un montón de curiosidades, junto con un trato digno de la sociedad».

«Es importante que las personas travestis, trans y no binarias puedan posicionarse desde un rol social importantísimo como es el del cuidador domiciliario, además de que hay un envejecimiento poblacional y cada vez se necesitan más cuidadores», sostuvo Negro.

Mientras se realizaban actividades sobre cómo actuar frente a una situación de pacientes con alcoholismo, una de las alumnas, Maia, compartió su experiencia. Ella llegó desde Salta a Buenos Aires con 17 años. «Toda mi vida trabajé en la prostitución y la quiero dejar. Me enteré de este curso que me gusta y la esperanza es dejar mi trabajo, quiero trabajar en otra cosa», compartió.

Y agregó, emocionada, que «en este lugar aprendí mucho y yo también quiero cambiar, es un buen aprendizaje. Y se agradece la posibilidad de estar acá».

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Por su parte, Andrea García, coordinadora del curso, explicó que la inserción laboral de las personas travestis, trans y no binarias se dificulta debido a la baja tasa de empleabilidad.

A su vez, sobre la baja expectativa de vida, García señaló que «hay que pensar también en el cuidado de esas personas que envejecen. ¿Cómo va a ser? ¿Van a ser respetadas, acompañadas?».

«Pensar en estas cuestiones nos hace plantearnos una sociedad con más amor, pensar en la diversidad y en cómo va a envejecer», sostuvo.

La asociación es conocida por el pionero Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, conocido como «La Mocha», una escuela «no excluyente» donde asisten personas no trans, que pueden ser LGBTI, afrodescendientes, migrantes y madres solteras, explican la dirigentes.

García contó que a muchas personas que hacen el curso les cuesta sostener la cursada ya que un alto porcentaje está desempleado.

«Hay chicas que son trabajadoras sexuales, el tema económico les atraviesa, es lo más limitante», dijo García.

Sin embargo, resaltó «el enorme entusiasmo» por conseguir un título a corto plazo, motivado por personas trans que asistieron al curso para compartir que habían conseguido trabajo, lo que les dio «esperanza y la perspectiva de un proyecto de vida».

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Eso le pasó a Tatiana Barraza, alumna del secundario ‘La Mocha’ que hace unos meses recibió la invitación de la convocatoria para el curso.

«Tengo 34 años, soy tucumana pero ahora vivo en Constitución, ejerzo la calle. Vengo acá porque es una salida laboral muy buena y me gusta, yo cuidaba a mi abuela antes de irme», contó.

«No me gusta vivir en la calle, quiero cambiar. Con el curso fui cambiando en el sentido de ser muy responsable, llegar a tiempo y compartir con mis compañeros», detalló. «Este es un tipo de vida que es totalmente diferente al de la noche y la prostitución. Además hay que aprovechar la oportunidad que no se les da a todas las chicas trans. Lo digo yo que vengo de una provincia que es discriminadora y homofóbica», continuó.

«Lo que quiero es conseguir una buena paciente y dar con un trabajo tranquilo, donde decís ‘cumplo con mis horas y me vuelvo a mi casa’, no tengo que andar mostrando ninguna parte de mi cuerpo ni aguantando a nadie que no quiero aguantar», aseveró.

Tamara, por su parte, tiene 40 años y contó que trabajó como ambientadora de eventos, hasta que llegó la pandemia, momento «en que el rubro se vio muy castigado» y debió «buscar una alternativa».

«Creo que capacitarse para poder trabajar en el cuidado está buenísimo y aprendés muchas cosas que quizás uno no tenía noción, o no sabía cómo era el cuidado hacia el adulto», dijo

Y añadió que había «muchos prejuicios que fueron derribados en el trayecto del curso».

Al respecto, Murray alertó que «existe también la discriminación hacia los mayores, entonces ponerte desde otro lugar es interesante para ir deconstruyendo estos prejuicios», y remarcó que durante el curso «se ve el cambio de posición de les alumnes, de cómo llegan a cómo se van, con derechos de un trabajador y saber cómo poner límites, junto a los deseos de seguir estudiando».

Carla, una de las alumnas, compartió su experiencia como sobreviviente de violencia de género y contó cómo lo aprendido la ayuda «a sentir que estoy progresando», y la motiva «todos los días a hacer algo que me hace feliz, de lo que además ya trabajé, pero no tenía conocimiento en, por ejemplo, cómo poner límites».

Finalmente, Mieles destacó que «hoy en día, solo el 1% de las personas trans llegan a los 60, años seguimos teniendo esperanza de vida entre 35 y 40 años de vida», y agregó que es necesario «seguir avanzando no solamente para llegar a las vejeces, sino además queremos pensar en vejeces que garanticen nuestros deseos, en las que podamos ser felices».

El curso es un proyecto colaborativo entre la asociación Mocha Celis, la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores (Dinapam), el Programa Ancestras de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) y la Cruz Roja, y permitirá que en dos semanas les alumnes hayan completado los cuatro meses de formación en cuidados de personas adultas mayores.

El acceso al trabajo para la población trans travesti es uno de los derechos que llegó gracias a la ley de Identidad de Género que mañana cumple 10 años de vigencia.

Fuente: Télam