Un viaje al esplendor caribeño entre autos clásicos y avenidas junto al mar. Antes de la revolución y del paso del tiempo sobre sus fachadas, la capital cubana mostraba una mezcla de elegancia, vida callejera y ritmo tropical. Desde el Malecón hasta el Capitolio, una serie de imágenes históricas retrata cómo era la ciudad en una de sus épocas más vibrantes
En los años ‘30 la capital de Cuba era una ciudad intensa, elegante y llena de contrastes. Las imágenes muestran el esplendor arquitectónico del Capitolio Nacional, las postales del Palacio Presidencial y la imponencia del Hotel Nacional frente al mar Caribe.
Pero más allá de los edificios emblemáticos, también queda retratada la vida cotidiana. Vendedores de escobas, ollas y productos domésticos recorren las calles mientras autos clásicos avanzan por la avenida del Puerto, el paseo del Prado o la avenida Simón Bolívar mientras en las playas habaneras, familias y turistas disfrutan del sol.
El Malecón, eterno punto de encuentro de la ciudad, aparece como escenario de caminatas, encuentros y tardes frente al océano. También se destaca el Monumento al USS Maine, recordatorio de un episodio clave en la historia entre Cuba y Estados Unidos.
Entre el movimiento urbano y la calma del mar, La Habana de aquella década revela una identidad marcada por la mezcla de culturas, la arquitectura monumental y el ritmo inconfundible de la vida caribeña.
El antiguo Palacio Presidencial de La Habana comenzó a construirse en 1913 y fue inaugurado oficialmente en 1920. El edificio funcionó como sede del gobierno cubano hasta la Revolución de 1959. Hoy en día, este edificio histórico alberga el Museo de la RevoluciónA. T. Palmer – Getty ImagesVista desde la cubierta de una barco a vapor que llega a La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesVendedor de escobas en una calle de La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesEl Capitolio Nacional de La Habana se construyó entre 1926 y 1929Bettmann – Getty ImagesLos locales de lotería eran parte del paisaje cotidiano de La Habana en los años ‘30. Pequeños comercios abiertos hacia la calle exhibían números, carteles y pizarras con sorteos que atraían a los vecinosA. T. Palmer – Getty ImagesDurante los años ‘30, las playas de La Habana combinaban descanso, vida social y turismo internacionalA. T. Palmer – Getty ImagesInterior del salón principal del edificio del Capitolio de La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesEl monumento a Máximo Gómez, ubicado sobre la Avenida del Puerto, rendía homenaje a uno de los grandes líderes de la independencia cubanaA. T. Palmer – Getty ImagesAutos y tranvía en una calle de La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesVarias personas caminan por la vereda de la Avenida Simón BolívarA. T. Palmer – Getty ImagesCuatro hombres posan en un muelle con dos marlines azules que pescaronIGFA – Getty ImagesVista desde la bahía de La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesEl Paseo del Prado, oficialmente Paseo de Martí, es uno de los bulevares más emblemáticos de La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesVendedor de ollas en una calle de La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesA orillas del Caribe, familias cubanas y visitantes extranjeros disfrutaban del mar, los paseos costeros y los clubes junto a la arena, en una ciudad que crecía mirando al océanoA. T. Palmer – Getty ImagesEl monumento al general Antonio Maceo homenajeaba al héroe de la independencia cubana y era punto habitual de paseo y encuentro socialA. T. Palmer – Getty ImagesEl Monumento al USS Maine y el Hotel Nacional resumían dos símbolos de la historia y el esplendor habanero. Frente al Malecón, el memorial recordaba la explosión del acorazado estadounidense en 1898, mientras el hotel se consolidaba como uno de los destinos más lujosos y emblemáticos del CaribeA. T. Palmer – Getty ImagesUn carro de un vendedor ambulante tirado por un caballoBradley Smith – Getty ImagesEl Capitolio de La Habana combinaba estilos neoclásicos inspirados en grandes edificios europeos y en el Capitolio de Washington. Su enorme cúpula de piedra, visible desde distintos puntos de la ciudad, estaba rodeada por columnas monumentales, amplias escalinatas y salones revestidos en mármolA. T. Palmer – Getty ImagesVendedor ambulante de flores en una calle de La HabanaA. T. Palmer – Getty ImagesLa arquitectura de La Habana en los años ‘30 mezclaba influencias neoclásicas, art déco y coloniales. Grandes avenidas, edificios monumentales, hoteles lujosos y mansiones convivían con balcones de hierro forjado, patios interiores y calles estrechas heredadas de la etapa españolaA. T. Palmer – Getty ImagesVarias personas juegan a las cartas en un casino de La HabanaBettmann – Getty ImagesZona comercial de la avenida San RafaelA. T. Palmer – Getty ImagesPasajeros a bordo de un barco contemplando el Malecón y el horizonte de La Habana. Desde el agua se distinguían el perfil del Capitolio, las cúpulas, los edificios del puerto y el movimiento constante de embarcaciones que conectaban a la capital con el Caribe y el resto del mundoA. T. Palmer – Getty Images