Modelos: ¿Le gana hoy la diversidad a la belleza hegemónica?

Desde hace 10 años, Benito Fernández es padrino de ASDRA, la Asociación de Síndrome de Down de la República Argentina. Pero no fue hasta 2020 que se le ocurrió incluir a algunos de los chicos que desfilaban con él en los eventos de la institución, en las pasarelas en las que muestra sus colecciones. En una década de difusión de información sobre este síndrome, nunca había pensado que la mejor forma de colaborar estaba al alcance de la mano. “Fue un trabajo de 10 años para cambiar la cabeza, porque no me gustan los golpes bajos y hace un tiempo hubiera pensado que no estaba bien exponer a los chicos. Hoy entiendo que conectarme con la diversidad y dejar de lado los prejuicios me potencia como creador”, se sincera. Frente a un auditorio lleno, la cita fue en el Hipódromo de Palermo y resultó un éxito. Un pequeño paso para el hombre, un paso gigante para la inclusión.

Ejemplo internacional. Como suele suceder, a la Argentina nos llegan olas de un movimiento que empezó más lejos, en Europa y Estados Unidos. El exterior es hoy un mundo en el que Gucci cosecha récord de likes con la campaña de su último labial a cargo de una modelo con síndrome de Down; en el que Tommy Hilfiger diseña una línea para personas con discapacidades (Tommy Adaptative); en el que la modelo Winnie Harlow, reconocida por su vitiligo, es cara de múltiples campañas y donde Victoria’s Secret suma modelos plus size a sus ángeles, por solo nombrar algunos ejemplos. Casos que además tienen su espejo en inclusión de modelos “no tradicionales” en las agencias, como relató hace algunas semanas el diario inglés The Guardian.

Campaña Burberry

“En los últimos años, el sistema de la moda hizo grandes avances a favor de la inclusión. El auge de las redes sociales dio voz y visibilidad a individuos otrora considerados marginales, pese a representar a gran parte del público. Y a su tiempo, la industria fashion se dispuso a normalizar estereotipos y cuerpos antes ignorados”, apunta Matías Tortello, periodista especializado en moda. Según datos que investigó, la década de 2010/20 enmarcó sucesos clave en este sentido, como la fundación de la Diversity Coalition por parte de la exmodelo y activista Bethann Hardison, en pos de incrementar la presencia de modelos de color en las fashion week. También, la disolución de las barreras de género con modelos trans como Andreja Péjic y Lea T o la diversificación de la industria cosmética, de la cual es testimonio el contrato que firmó Estée Lauder con la china Liu Wen.

Sin embargo, el movimiento Black Lives Matter de este año obligó a un escrutinio más profundo, dejando en evidencia casos de discriminación y racismo institucionalizado en la moda. “Además de trabajar con modelos de diversas etnias, géneros, edades e incluso discapacidades, llegó el momento de que las marcas también sumen diversidad a sus equipos de trabajo”, describe Tortello. Sucedió, por ejemplo, en el caso de Gucci, donde además de la modelo con síndrome de Down, se procuró la mayor diversidad posible en quienes trabajaron en la campaña, incluido el fotógrafo.

Acercamiento local. ¿Cuál es la situación en la Argentina? El caso de Benito, que también lleva un tiempo trabajando en la moda sin género y ha sabido vestir a figuras XL como Jenny, de “Cuestión de peso”, es un camino de apertura que de a poco comienzan a recorrer cada vez más diseñadores argentinos. Camila Milessi y Emiliano Blanco, los talentos detrás de Köstume, desde hace años no distinguen entre perchero de varón y mujer y ofrecen un talle único. Y hay muchos emprendimientos pyme que pelean por esta apertura, como el cordobés Mereces, que ha bautizado su firma con un nombre que alude a cómo todas las mujeres, sin importar su apariencia, merecen prendas lindas que les permitan estar a la moda. “Firmas de lencería como Peter Pan y Jesús Fernández presentan chicas de campaña ‘curvy’ como Natalia Gómez Gesualdi o Paulina Mielczarek. Y en vez de usar adolescentes, diseñadoras como Min Agostini y Jessica Kessel apuestan por modelos adultas como María Teresa Cibilis y Malala Artola”, agrega Tortello.

La siguiente duda, entonces, es cómo están atendiendo esta demanda las agencias. En tanto casos como Multitalent y Civiles admiten tener este tema en el radar pero aún no haber podido sumar estos perfiles a su abanico, otras como Look 1 Models ya han avanzando en este sentido, apelando a la diversidad étnica en su staff. “Tenemos modelos de distintos orígenes y culturas. Aún no representamos a modelos plus size, por ejemplo, pero solo porque no se nos presentó la oportunidad. Como proveedores, nos adaptamos a los requerimientos del mercado y a nivel mundial la diversidad está cada vez más presente”, apunta Emiliano Mocchiutti, socio junto a Agustín Alerborn. Otras agencias que han incorporado más diversidad en su oferta son Lo Management, Universo y Adon Management.

Linda Rodin para Moniek Mode

“Me parece que las agencias ya se dieron cuenta de que la mujer no es un objeto que se mide en alto, ancho y peso. Porque es una presión del medio, que está buscando abrir ese abanico y esa estructura de belleza con la que nos esclavizaron en los ’90, estereotipando a la modelo y también a la mujer. Eso está cambiando, pero tuvimos que pagar un precio muy alto por esa década”, apunta Benito Fernández.

Paradójicamente, quien menos está notando esta demanda es una agencia que lleva años pregonando este propósito. Freak Models (tal su sugestivo nombre), nacida en 1998 en pos de concentrar todos aquellos perfiles distintos y disruptivos, tuvo su auge en la época de oro de la publicidad en el país, con dólar favorable y productores que llegaban de todo el mundo. Hoy, en cambio, esa búsqueda descendió con fuerza. “Ahora prendés la TV y el 50% de los comerciales no tienen seres humanos. Y si los tienen, son gente muy común, para que el producto le llegue a la mayor cantidad de personas posible y todas se sientan identificadas”, ilustra Nicolás Baldo, su fundador. Entre sus perfiles se destacan las estéticas más disímiles, de todas las alturas, edades y pesos. “Pero la fisonomía es lo que más me gusta: los narigones, los trompudos, los feos. Para entrar a Freak Models lo primero que tienen que hacer es aceptarse como son, porque acá no hay estereotipos de nada. Y nos pasó mucho de que se han ido encontrando a sí mismos a partir de ir quedando en castings, porque ganan confianza. Cuando ven que el sistema los atrae, se validan”, describe Baldo.

De a poco, algo parece estar cambiando. Pero a la moda y al showbizz todavía les cuesta dejar atrás los estereotipos que décadas de hegemonía estética grabaron a fuego en los criterios de productores y diseñadores. En este sentido, las agencias de modelos son el reflejo de lo que la industria demanda. Más allá de algunas campañas aisladas, falta todavía una decisión orgánica de cambiar los parámetros. Como sintetiza Tortello: “vamos por buen camino. Pero creo que el verdadero cambio se verá el día en que la inclusión no sea la excepción y se deje de hablar de cuerpos ‘reales’, porque reales somos todos”.

Fuente: https://noticias.perfil.com/noticias/costumbres/modelos-le-gana-hoy-la-diversidad-a-la-belleza-hegemonica.phtml