La dieta ideal para los adultos mayores

Dos estudios recientes confirmaron beneficios de la dieta mediterránea para la salud en esa etapa de la vida.

La evidencia sobre los beneficios de la adherir a la dieta mediterránea en todas las etapas de la vida es abundante. A tal punto que fue elegida nuevamente como la mejor entre 40 dietas analizadas por un panel de expertos en la última edición del clásico ranking US News Best Diet. Pero ahora dos estudios recientes confirmaron las bondades de seguir este patrón alimentario a edades avanzadas.

Un largo seguimiento mostró que este tipo de alimentación -promovida por la Organización Mundial de la Salud por sus efectos protectores– se asoció con una reducción en la mortalidad en la tercera edad, mientras que otra investigación concluyó que ayuda a mantener el rendimiento cognitivo.

Menos mortalidad

El primer estudio se basó en un seguimiento durante dos décadas de 642 personas de más de 65 años en la Toscana, Italia.

El trabajo, publicado en BMC Medicine, halló que la dieta mediterránea se asocia inversamente con todas las causas de mortalidad y que cuanto mayor es la adherencia a este tipo de alimentación, menor es la mortalidad en adultos de la tercera edad.

En el marco de la investigación se analizaron biomarcadores dietéticos en plasma y orina de los y las participantes (el 56% mujeres), de quienes se obtuvieron datos completos sobre sus biomarcadores alimentarios.

Según explicó Cristina Andrés-Lacueva, investigadora de Universidad de Barcelona (UB) y líder del trabajo, junto a su equipo desarrollaron «un índice de biomarcadores dietéticos basado en grupos de alimentos que forman parte de la dieta mediterránea, a partir del cual se evalúa su asociación con la mortalidad».

Para eso, eligieron los niveles de referencia de los siguientes biomarcadores dietéticos determinados en orina: polifenoles totales y metabolitos de resveratrol (provenientes de la ingesta de uva) y presentes en plasma, carotenoides plasmáticos, selenio, vitamina B12, ácidos grasos y su proporción de monoinsaturados y saturados.La dieta mediterránea es un estilo de vida en países como Italia, España y Grecia. Foto Shutterstock.

La dieta mediterránea es un estilo de vida en países como Italia, España y Grecia. Foto Shutterstock.

La dieta mediterránea se caracteriza por el uso del aceite de oliva como principal fuente de grasa, un alto consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales o frutos secos, y cantidades bajas o moderadas de alimentos de origen animal como lácteos, carnes rojas y de productos ultraprocesados o ricos en azúcar. Contempla, asimismo, la ingesta de hasta una copa de vino al día en mujeres y hasta dos en hombres.

Durante los 20 años de seguimiento, se produjeron 425 muertes, de ellas 139 por enfermedades cardiovasculares y 89 por causas relacionadas con el cáncer.

Los investigadores afirman que constataron «cómo una adherencia a la dieta mediterránea evaluada por un panel de biomarcadores dietéticos se asocia inversamente con la mortalidad a largo plazo en las personas mayores».

Por lo que concluyeron que «la medición de esos biomarcadores puede contribuir a orientar el asesoramiento nutricional individualizado a los adultos mayores».

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Beneficios para el cerebro

Pero no se trata solo de prolongar la vida, sino de sumar años de calidad. Y sobre ese aspecto arrojó resultados un segundo trabajo, que halló que seguir una dieta mediterránea en la vejez ayuda a mantener el rendimiento cognitivo y sus funciones como la atención, la velocidad de procesamiento o la flexibilidad cognitiva.

La investigación, realizada por el CIBEROBN, un consorcio español de centros de investigación pública, evaluó la salud cognitiva y la ingesta dietética en 6.647 participantes del proyecto PREDIMED-Plus.

La salud cognitiva, definida como la capacidad de pensar, aprender y recordar con claridad, supone un componente esencial para realizar correctamente las actividades diarias y mantener la calidad de vida.

Si bien no existen hasta el momento tratamientos farmacológicos efectivos, se sabe que ciertos cambios en el estilo de vida y la alimentación pueden ayudar a prevenir o retrasar el deterioro cognitivo.

Para examinar el impacto a corto plazo de la alimentación en los ancianos, los autores del artículo publicado en la revista Frontiers in Aging Neuroscience examinaron el impacto de tres dietas: mediterránea, DASH y MIND, y los cambios en el rendimiento cognitivo a los dos años en adultos mayores españoles con sobrepeso u obesidad con alto riesgo de enfermedad cardiovascular.

La DASH, diseñada para tratar o prevenir la hipertensión, es rica en verduras, frutas y cereales integrales, incluye productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, pescado, aves de corral, legumbres y frutos secos, y limita los alimentos con muchas grasas saturadas, como las carnes grasas y los productos lácteos enteros.

La dieta MIND, en tanto, combina aspectos de la mediterránea y la DASH. Se la recomienda desde hace tiempo para reducir el riesgo de enfermedades como Alzheimer y otras demencias, a raíz de sus efectos neuroprotectores. Enfatiza el consumo de verduras de hoja verde, los frutos secos y los frutos rojos.Muchas frutas y verduras, la base de las dietas saludables. Foto Shutterstock.

Muchas frutas y verduras, la base de las dietas saludables. Foto Shutterstock.

El estudio demostró que los participantes que seguían la dieta mediterránea obtuvieron puntuaciones más altas en las pruebas relacionadas con la función cognitiva general y ejecutiva durante un período de dos años y que los beneficios cognitivos estaban relacionados con el consumo de alimentos ricos en grasas saludables, como el aceite de oliva.

La adherencia a la dieta MIND se asoció positivamente con la salud cognitiva, pero sólo en relación a la memoria, mientras que la adherencia a la dieta DASH no se asoció con una mejor función cognitiva en la población estudiada.

A raíz de eso, los investigadores concluyeron que, incluso a corto plazo, seguir una dieta mediterránea puede beneficiar la función cognitiva en la vejez.

Aceite de oliva

También se publicó recientemente en la Revista del Colegio Americano de Cardiología (JACC, por sus siglas en inglés) otro estudio que concluyó que el consumo de aceite de oliva, emblema de la dieta mediterránea, se asocia con un menor riesgo de mortalidad por varias causas.

«Nuestros hallazgos respaldan las recomendaciones dietéticas actuales para aumentar la ingesta de aceite de oliva y otros aceites vegetales insaturados», dijo su autora Marta Guasch-Ferré, investigadora principal del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard y líder del estudio.

Fuente: https://www.clarin.com/buena-vida/mejor-rendimiento-cognitivo-mortalidad-dieta-ideal-adultos-mayores_0_l42TWjliJp.html