Gastaba $100 mil por mes en la leche de su hijo y ahora logra que otros padres no lo hagan

Creó una organización para hacer cumplir la ley que garantiza una cobertura del cien por ciento en leches medicamentosas. Y no paran de llegarle reclamos.

La historia de Leandro Desplats es la de muchos padres. Fue primerizo en 2021 y su hijo manifestó pronto un trastorno digestivo funcional. Llegó a pagar lo que a precio de hoy serían más de 100 mil pesos al mes por una leche especial que su bebé soportaba, y de esa manera lo podían alimentar. Finalmente, luego de transitar el carril judicial, logró que su prepaga le reconociera la cobertura.

Leandro, que además es abogado, ahora ayuda a otras familias que están en la misma situación que le tocó a él. Para eso creó una organización con la que cualquiera se puede contactar a través del sitio de Internet. Allí, bajo el lema “Bebés felices, papás felices”, promete asesoramiento legal gratuito.

“Somos padres que hemos estado desesperados buscando información y leyes que validen la cobertura de las leches maternizadas y/o medicamentosas, que las obras sociales y prepagas muchas veces niegan aprovechando a su favor la escasa y ambigua información que hay sobre la temática, cubriéndoselos con grises legales o burocracias internas”, dicen en la Web.

Desplats cuenta que su hijo “alrededor del mes y medio de vida comenzó a sufrir fuertes dolores gástricos con llantos inconsolables, cólicos intensos, estreñimiento, diarreas persistentes con dermatitis consecuentes en la zona, flatulencias, sonidos fuertes en sus tripas y vómitos con reflujos gástricos. Todos síntomas que no lo dejaban dormir y que afectaron su calidad de vida y la de toda la familia. Nos fue muy difícil encontrar una leche de fórmula medicamentosa que calmara su sintomatología, hasta que la encontramos. Hicimos las primeras pruebas y casi mágicamente los síntomas cesaron inmediatamente”.

Desplats narra cómo fue el camino posterior: “Nos presentamos en la prepaga con la documentación, diagnósticos y prescripciones correspondientes, para solicitar la cobertura. Sin embargo, a pesar de nuestra insistencia nos la rechazaron sistemáticamente, incluso en los términos de la Ley vigente 27.305 que obliga a obras sociales y prepagas a cubrir al 100 por ciento las leches especiales medicamentosas, que tiene fundamento en el Plan Médico Obligatorio (PMO) y el Plan Materno Infantil (PMI). Hicimos un gran esfuerzo económico mientras acudimos a la Justicia, pidiendo una medida cautelar”.

Ese esfuerzo económico fue porque “la lata de 400 gramos cuesta 11.500 pesos y cada lata dura entre 3 y 4 días. La comencé cubriendo de forma particular porque cuando mi hijo tomaba esa leche parecía otro chico, completamente distinto. Daba un buen efecto en su salud. Comenzó a descansar, a subir de peso y dejó de tener estreñimiento, diarrea y cólicos. El cambio fue muy drástico”.

La historia tuvo final feliz. Luego de una acción de amparo le reconocieron la prestación reclamada, primero con una medida cautelar y luego con una sentencia definitiva. Desde ese momento, Desplats decidió ayudar a otros. Ahí también observó que la leche que él requería no era de las más caras. Otras, hoy, cuestan más de 20 mil pesos la lata.

“Comenzamos a tomar conocimiento de las dificultades de muchas familias que no cuentan con la información o los recursos para afrontar este proceso. Iniciamos un proyecto solidario en marzo, para asesorar a otros padres en forma gratuita y acompañarlos en los reclamos vinculados a las limitaciones de las prestaciones de las leches medicamentosas”, cuenta.

El boca a boca hizo que 160 familias se hayan acercado hasta ahora a consultarlos a través del sitio www.lechesmedicamentosas.com.ar. Según registra Desplats, tienen 46 procesos judiciales en marcha: “La mayoría cuenta ya con la medida cautelar que ordena la cobertura”. De comienzos de marzo a esta parte significa dos amparos cada tres días.

Un tema complejo

La “guerra” por la leches de fórmula y medicamentosas se debate entre la necesidad de los afiliados, las obligaciones de las empresas de medicina y la crisis de financiación del sistema, que vuelve a plantearse en el marco de este conflicto en el que el Estado observa y las partes terminan dirimiendo los “grises” de la legislación en la Justicia.

Pero hay algo más: el dicho “el que se quema con leche” en este caso es literal. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que la cobertura de estas leches era prácticamente indiscriminada. “Llegaron a estar en el top ten de todos los medicamentos que cubríamos”, aseguró una fuente del sector. Así fue que, hace aproximadamente ocho años, la cuestión cambió.

Lo que cambió fue el ajuste de los requisitos para ser beneficiario de la prestación, relacionados con los estudios complementarios obligatorios que justifiquen la cobertura. Antes esto no era así: el pediatra recetaba y el paciente retiraba las latas en la farmacia.

Algunos recuerdan el «festival de reventa” -que no era tal porque la adquisición original era gratuita- que existía en algunos sitios de Internet, a precios irrisorios comparados con los oficiales. Eso aún hoy, a pesar de que los controles son más estrictos, sigue siendo moneda corriente en esos portales, lo que se evidencia en una dispersión de precios llamativa, presumiblemente atribuible a la diferencia entre la venta formal y la que es producto del sobrante familiar.

Así es cómo pueden encontrarse «gangas» inexplicables en la amplia oferta que se consigue en la Web. Por el mismo producto hay vendedores que piden 10 mil pesos y otros que se conforman con algo más de 2 mil. «No queremos que la gente que no logra una cobertura inmediata se desanime y busque adquirir la leche por esa vía», dice Desplats.

Los reclamos de la gente que está recibiendo el abogado son variados: desde el tipo de leche que necesita la familia -que a veces entra en colisión con lo que la seguridad social está dispuesta a cubrir- hasta la cantidad mensual del producto. “Hay prepagas que no rechazan la prestación pero la limitan a una cantidad de latas mensuales. En un planteo judicial ese punto se puede terminar resolviendo a favor de la familia”, detalla Desplats.

Los trastornos digestivos funcionales en los bebés no son extraños ni esporádicos. Carmen Vecchiarelli, subjefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio Otamendi, explica que “los síntomas gastrointestinales en recién nacidos y menores de 4 años son una de las principales causas de consulta al pediatra”. Los síntomas se atribuyen en gran medida a la inmadurez digestiva.

La experta agrega: “Los pediatras no nos cansamos de recomendar y volver a insistir en que la mejor opción siempre es la lactancia materna. Para aquellos niños que reciben fórmulas, existen aquellas especialmente diseñadas para su tratamiento, que contribuyen a reducir la frecuencia de las regurgitaciones, a disminuir la intensidad de los cólicos o a ablandar las heces si el problema es la constipación”.

La “ley de leches medicamentosas” fue promulgada en 2016 y establece que todas las obras sociales y prepagas (y en el caso de que la familia no cuente con seguridad social, el Estado) deben cubrir la totalidad del consumo de este tipo de alimento para todos los niños que “padecen alergia a la proteína de la leche vacuna, así como también aquellos que padecen desórdenes, enfermedades o trastornos gastrointestinales y enfermedades metabólicas”.

Entre el bagaje legal también aparece la resolución 409 de 2022, que fija los términos de la cobertura de la leche no sólo medicamentosa sino también maternal, siempre y cuando la misma esté debidamente justificada por el pediatra y fundamentada en los estudios médicos correspondientes.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/leches-recetadas-bebes-consuelo-amparos-judiciales-lado-oscuro-web_0_TGFxsAJhak.html