“Andar descalzo no te va a resfriar”
«Los pies no fueron diseñados para estar dentro de una zapatilla todo el día», advierte la especialista.
Durante años, muchas personas crecieron escuchando la misma advertencia: caminar descalzo podía provocar resfríos, enfermedades o distintos problemas de salud.
Por eso, en muchas casas todavía existe la costumbre de ponerse pantuflas apenas uno baja de la cama o pisa un piso frío.
Sin embargo, varios especialistas comenzaron a cuestionar esa idea y aseguran que el cuerpo obtiene beneficios importantes cuando los pies recuperan contacto directo con el suelo.
Entre quienes más defienden esa práctica aparece la podóloga María Jesús, que se volvió viral desde su cuenta de TikTok al desafiar una creencia popular: “Andar descalzo no te va a resfriar”.
Mejorar fuerza, equilibrio y movilidad
La especialista sostiene que caminar descalzo ayuda a activar músculos que normalmente permanecen “dormidos” dentro del calzado. Según explica, el pie está diseñado para adaptarse, sentir texturas y participar activamente en el movimiento
corporal.
Liberar los pies. Foto: Pexels.
Estos son los beneficios que destaca la podóloga:
- Fortalece músculos y articulaciones del pie. María Jesús explica que “el pie tiene musculatura y necesita trabajar”. Caminar descalzo obliga a activar pequeños músculos que suelen debilitarse por el uso constante de zapatillas rígidas.
- Mejora el equilibrio y la estabilidad. El contacto directo con el suelo aumenta la información sensorial que recibe el cerebro sobre postura y movimiento. Según la podóloga, “el pie necesita sentir”.
- Tiene un impacto directo en la postura general. María Jesús subraya que la activación muscular del pie «impacta directamente en toda la postura del cuerpo». Una base más estable puede mejorar la alineación de tobillos, rodillas, caderas y columna, y ayudar a prevenir dolores de espalda o rodilla.
- Ayuda a recuperar movilidad natural. La especialista sostiene que muchos calzados limitan movimientos normales del pie. Andar descalzo permite que los dedos se expandan y trabajen con más libertad.
- No provoca resfríos por sí mismo. María Jesús fue clara al desmontar uno de los mitos más repetidos: “Andar descalzo no te va a resfriar”. Explica que los resfríos son provocados por virus y no por el contacto del pie con superficies frías.
- Favorece una pisada más consciente. Caminar sin calzado modifica automáticamente la manera de apoyar el pie y obliga al cuerpo a adaptarse mejor al terreno.
- Reduce la dependencia del calzado excesivamente acolchado. La podóloga advierte que algunos zapatos modernos hacen que el pie “trabaje menos” y pierda parte de su función natural con el tiempo.

Empezar dentro de casa. Foto: Freepik.
- Recomienda hacerlo de forma progresiva. La experta aclara que no se trata de pasar de usar zapatillas todo el día a caminar descalzo durante horas. Recomienda empezar con entre diez y quince minutos diarios en casa, en superficies seguras. «El pie tiene que adaptarse poco a poco», señala.
- Puede ayudar a prevenir problemas frecuentes. La podóloga menciona que este hábito, dentro de un contexto general de cuidado del pie, puede contribuir a prevenir molestias como juanetes o fascitis plantar.
Desmontar una idea instalada
La especialista aconseja empezar dentro de casa, en superficies seguras y durante períodos cortos, especialmente para personas que llevan años utilizando calzado muy estructurado. Además, recomienda complementar el hábito alternando apoyos: caminar de puntillas y sobre los talones. «Estos gestos simples activan distintos grupos musculares del pie y la pierna», explica.
También insiste en que cada persona tiene necesidades distintas y que algunos problemas específicos requieren evaluación profesional antes de modificar hábitos relacionados con el pie.
Aun así, su mensaje central apunta a desmontar una idea instalada desde hace décadas: el cuerpo no se enferma simplemente por caminar descalzo. “Caminar descalzo tiene un montón de beneficios”, asegura.
Según explica, los pies no fueron diseñados únicamente para permanecer encerrados dentro de zapatillas todo el día. También necesitan moverse, sentir el suelo y recuperar parte de la función natural que muchas veces el calzado termina limitando.