No ganó la lotería, pero es como si lo hubiera hecho. Como acertar la clave imposible de una caja fuerte. Una simple combinación de numeritos le abrió las puertas de la Argentina, en épocas de Entel, teléfono público alimentado a cospel y militares prohibiendo la «subversiva» frase «para hacer bien el amor hay que venir al Sur». 03-03-456.

Raffaella soplará 77 velitas el 18 de junio. Nació el mismo año que Mick Jagger, George Harrison y Roger Waters. Sabe que a un suspiro de las ocho décadas tuvo algo de rockstar siendo chica popstar. Llegó a ser el ombligo de Italia y a la vez  motor de la gran grieta italiana. Despertó la ira del Vaticano por mostrar el ombligo como quien muestra orgulloso un lunar. Su palabra preferida sigue siendo la misma: «Libertá», con acento profundo en la «a», como Carrá.

La estatua de la libertad boloñesa, la madre del porno-pop, anda silenciosa, mimetizada con esa atmósfera de encierro y aislamiento que nos legó el coronavirus. La última vez que tuiteó fue hace 81 días y fue para pregonar «el adentro»: «Amigos, yo me quedo en casa y estoy segura que ustedes harán lo mismo. Es un pequeño sacrificio que ayuda a luchar contra este maldito virus».

La reina de los setenta en la TV, Raffaella Carrá.

La reina de los setenta en la TV, Raffaella Carrá.

La distancia que muchas veces todo lo mejora, hizo de la diosa rubia una pieza digna de museo televisivo. Por algo pasó de naif kitsch a convertirse en una gema buscada por Rolling Stone Italia. Dice en la última charla con ese medio que lo suyo no era solo «cantar con las cuerdas», que su mérito fue haber cantado «con la cabeza, el cabello, la libertad del cuerpo». Que había algo de «liberación sexual feminista» en esos arqueos. Provocaciones al clero antes del Like a Prayer de Madonna.

No parece enojada, pero sí algo molesta con la industria televisiva italiana. Lo dejó claro hace unos meses, en una entrevista otorgada a Il Fatto Quotidiano«Hoy en día es raro encontrar personas que te cuiden. Se usa a alguien porque es hermoso y tiene 20 años, pero dentro de tres años será reemplazado por otro. Es un juego cruel».

La señora de los incisivos separados nos propone siempre un ejercicio sobre la independencia. Es el tema recurrente del que habla en sus entrevistas. «Si has crecido con una educación rigurosa, lograr ser libre es aún mucho más hermoso, porque realmente la libertad explota», dijo a Rolling Stone. No tuvo hijos y por esa decisión vive teniendo que explicar a los periodistas -todavía- el motivo: «Se pasó el tiempo biológico y no pudo ser».

Raffaella Carrá hoy (Captura TV)

Raffaella Carrá hoy (Captura TV)

Con los años Raffaella se convirtió, sin buscarlo, en un ícono del orgullo gay. Su música es un estandarte durante las marchas: «No hice nada para serlo, pero me encanta. Porque yo creo en el mirar adentro de las personas».

La mujer que tiene fobia al color violeta​

Llegó por última vez a la Argentina en 2005, para visitar a un viejo amigo. Después de 23 años aterrizó en suelo porteño especialmente invitada por Diego Maradona para La noche del 10. De pasó, se prestó a un especial de El Trece conducido por Jorge Guinzburg. En ambos programas bailó como si sus huesos no hubieran estado enterados de sus entonces 62 años.

Estudió en el Colegio Español de Bologna, una institución sofisticada, comandada por estrictas monjas. Su sueño inicial era ser coreógrafa, pero no hubo demasiado tiempo para pensar en vocaciones: a los 9 ya había debutado en cine.

Raffaella Carrá en su debut en cine, a los 9 años, en "Tormento del passato".

Raffaella Carrá en su debut en cine, a los 9 años, en «Tormento del passato».

La familia había viajado a Roma, se toparon con el director Mario Bonnard, quien buscaba a una niña de su edad para el filme Tormento del passato, y lo demás fue como el tejido al crochet del destino.

Terminada la secundaria se decidió a estudiar en el Centro Sperimentale di Cinematografia. Al final de la cursada, Florestano Vancini la eligió para La larga noche del ’43, una historia con guión de Pier Paolo Pasolini en la que tuvo un rol pequeño pero que le sirvió para mostrar su dramatismo.

Su película más destacada fue, tal vez, I compagni, 11 años después, dirigida por el gran Mario Monicelli, en la que compartió rodaje con Marcello Mastroianni y saltó a Hollywood. Pero Hollywood no era precisamente «lo que necesitaba».

Raffaella Carrá entrevistando a Sofía Loren hace unos meses en su programa "A raccontare comincia tu".

Raffaella Carrá entrevistando a Sofía Loren hace unos meses en su programa «A raccontare comincia tu».

En 1966 participó en los Estados Unidos de la serie I Spy, con Bill Cosby, el mismo que hoy está entre rejas por violación. En cine protagonizó El Coronel Von Ryan, con Frank Sinatra como partenaire. La vieja leyenda indica que Frank, el irresistible, había quedado flechado por la entonces morocha Raffaella. Sus intentos de seducción fueron en vano. «Le dije que no y entendió», confesaría ella tiempo después.

¿Por qué no echar raíces en Los Ángeles? ¿Por qué negarse a una carrera en la industria gigante y armar las valijas de regreso a Italia? La señora de las «erre» se sintió rana de otro pozo y decidió volver al pozo que le correspondía«Cuando terminaban de rodar, todos iban a alcoholizarse o a tomar cocaína. Esa vida no me gustaba. Mis padres estaban separados. Mi padre no quería que yo incursionara en esto porque creía que estaba lleno de gente rara, que podías perderte enseguida. No estaba tan equivocado».

Las promesas de heredera de Lollobrigida no le interesaban. Le hizo caso a la intuición y se sentó en el trono de la pantalla chica. Después, enfiló para «el fin del mundo». Terminaría en Buenos Aires, en películas que hoy emite Volver, como Bárbara, con Jorge Martínez.

Raffaella Carrá, icono de la TV. .

Raffaella Carrá, icono de la TV. .

Argentina fue el primer país de Latinoamérica en el que triunfó. «La primera vez que me llamaron empresarios de la Argentina, lo pensé como cuatro años. Llegué a Luna Park y era como el Madison Square Garden. No imaginaba llenarlo la primera noche», le contaba a Guinzburg en su última visita.

«Cuando llegué con la canción que decía Para hacer bien el amor hay que venir al Sur, tuve que cambiar la letra para que no me censuraran. ‘Para enamorarse bien hay que venir al sur’. Tiempos de giras, de estadios de fútbol explotados. Su intensidad en escena crecía, sin playback. Era tal la entrega que alguna vez, en México, pidió que después del show le prepararan «una máscara de oxígeno».

Los setenta fueron suyos. Atravesó la década y la pantalla de los incipientes televisores a color, a pura coreografía y fue musa inspiradora para un programa de TV argentino, Hola Susana. «Cuando Ovidio García pidió permiso, le dije, ¿pero quién lo va a hacer? ¿Susana? ¡Perfecto! Y ella lo hizo maravillosamente bien«, aclaró por si quedaban dudas de la inexistente rivalidad.

Raffaella Carrá, la de las coreografías sensuales que indignaban al Vaticano.

Raffaella Carrá, la de las coreografías sensuales que indignaban al Vaticano.

Canzonissima, Raffaella Carrà Show, Carràmba! Che fortuna… Cada año su presencia era más influyente y su convicción sobre sus derechos, también. «Me enteré de que podía ganar mucho más cuando hice Pronto, Raffaella. Le comenté al director que a algunos presentadores hombres les estaban haciendo contratos millonarios. ‘¿Y yo?’, le pregunté. Y entonces firmé un contrato de esos. Cuando vi la cifra dije: ‘¡Mamma mia! Y luego me compré una casa maravillosa con vista al mar».

En Pronto Raffaella escribió un interesante capítulo de la historiaEntrevistó a la Madre Teresa de Calcuta. El único programa de TV al que visitó la religiosa. En un principio, la monja nacida en Macedonia se negó a saludarla. Supo después Raffaella que no era antipatía: acababa de estar con enfermos y temía contagiarla. «Entró y la vi chiquita, encorvada. Yo llevaba una camisa llena brillantes, no muy acorde a la situación, y me sentí mucho más chica que ella. Enseguida empezó a decir una plegaria. Un ángel de la guarda hizo que mágicamente yo la siguiera».

Raffaella Carrá hoy. (Foto RAI).

Raffaella Carrá hoy. (Foto RAI).

Fobias y obsesiones de la primera rubia de los teléfonos: odia el color violeta y prohíbe a su equipo que lo vista en presencia de ella o que sea usado en decorados de sus programas. También aborrece el 17, la desgracia en nuestra quiniela. Ni siquiera se atreve a nombrarlo. «A ese número lo llamo 16 bis».

El traje de la emperatriz

El atuendo de Raffaella María Roberta, un detalle que marcó tendencia, hablaba a la perfección de la estrategia de marketing que ella sostenía. A lo largo de su carrera la acompañaron tres diseñadores. Al elegante Luca Sabatelli, Carrá lo desafiaba: «Yo le dejaba hacer y luego le decía: ‘¿Qué te parece si a este mono le alargamos la espalda descubierta hasta que se me vea el principio del culito?’. Él contestaba: ‘Es demasiado, Raffaella'». Ganaba RC.

Dos maridos, dos grandes historias de amor fueron suficientes para la enérgica Raffaella. El primero fue Gianni Boncompagni, el que ametrallaba escribiendo hits como Fiesta. «Tenía tres hijas y era difícil que juntos pensáramos en un cuarto. Lo pasamos muy bien, como en la canción, fue una fiesta fantástica, pero mi carrera por Europa y América nos fue alejando».

Raffaella Carrá, en realidad llamada Raffaella María Roberta Pelloni.

Raffaella Carrá, en realidad llamada Raffaella María Roberta Pelloni.

Su segunda pareja, ahora su ex, Sergio Japino, era su coreógrafo, una década menor. Se transformó en su gran amigo. «Nos vemos siempre. Simplemente es un amor que ha cambiado de forma, pero que nunca, nunca, va a morir». ¿Amigovios actuales? Raffa es reservada con el asunto. Eso sí, prefiere aclarar que nunca apeló a «un toy boy».

La dama del corte carré que supo compartir escenario con Carlitos Balá, la que continúa fumando 16 Muratti día, cumplió 59 años como Carrá, apellido que disfrazó al legal, Pelloni. «Fue en 1961. Me lo puso un guionista, aunque a mí no me gusta el acento, como homenaje al pintor del movimiento futurista Carlo Carrá». 

Junto a Jorge Martínez en la película "Bárbara".

Junto a Jorge Martínez en la película «Bárbara».

Nadadora, Raffa mantiene su rutina de brazadas y patadas como método «para mantener la figura estilizada». Gambetea el botox y el bisturí, por un lado para «no cambiar la cara» y por otro «por terror a las agujas y al bisturí». Sus fans latinoamericanos todavía esperan por el estreno de la película Explota explota, una comedia musical con sus canciones, protagonizada por Ingrid García Jonsson, que fue rodada el año pasado.

La paradoja de esa mujer que se enfrentaba a los curas tiene su cierre hoy, que dice «amar» al Papa Francesco. Le critica «su no apoyo al aborto terapéutico», pero lo llena de elogios por «la gran batalla que libra contra la pobreza». 

La última vez que visitó Buenos Aires: su aparición en "La noche del 10". (Reuter)

La última vez que visitó Buenos Aires: su aparición en «La noche del 10». (Reuter)

Pasada la era en que muchos intelectuales se empeñaban en destruir su concepto popstar, Carrá sigue sonando en Spotify, en balcones heridos de la Italia pandémica, en videos domésticos LGTB. «Rumore siempre me pareció una pieza punk», considera. Pero ella habla de rock como filosofía y no como música. «El rock está en mi cuerpo. Aunque cante cosas más sencillas, menos duras. Lo importante es la fuerza».

Mientras el público espera que la inoxidable Raffaella regrese con A raccontare comincia tu, el ciclo de entrevistas de la RAI en el que visita las casas de leyendas como Sofia Loren, ella no tiene prisa. «Trabajo menos porque ahora elijo mejor» es su mantra. Se enoja si la llaman «reina de la televisión («¡Por el amor de Dios, es peor que decirme idiota!»).

Ya no corre, Carrá. Tiene la paz del que sembró y ya vio crecer el árbol y el bosque. «No sé si logré cierta liberación femenina, pero creo que a las mujeres les he dado toda la energía y la positividad que llevo dentro. Yo sí que pagué el precio de mi libertad».

Fuente: https://www.clarin.com/espectaculos/musica/raffaella-carra-77-huyo-cocaina-hollywood-volvio-icono-orgullo-gay_0_RMo_54V21.html