Malvinas: el cartel de la selección y el alerta
De la bandera de la Selección a Sea Lion: luces de alerta para la soberanía argentina en las islas Malvinas
El proyecto de exploración petrolera a 200 kilómetros del archipiélago avanza de la mano de una empresa israelí y otra británica; el enclave podría ser el mayor productor de todo el Reino Unido
PARA LA NACIONDaniel Santa Cruz
El reclamo de soberanía argentina por las Islas Malvinas volvió a instalarse en la conversación pública de modo masivo producto de la bandera con la leyenda “Las Islas Malvinas son argentinas”, desplegada por los jugadores de la Selección Argentina, luego del triunfo ante Inglaterra en el Mundial de Fútbol. Hace 20 días, la incursión de un buque británico en aguas argentinas generó el reclamo de Tierra del Fuego, legisladores opositores y un lento y tardío repudio de la Cancillería. Sin embargo, hoy el problema más grave en términos soberanos es el avance de un proyecto de explotación petrolera en Sea Lion, a 220 kilómetros al norte de las islas, de parte de dos empresas, una israelí y otra británica.
Lo que comenzó siendo un rumor en 2025, se confirmó en abril pasado cuando se comunicaron los avances, sin posibilidades de dar marcha atrás, en la explotación de petróleo y gas en las Islas Malvinas a través del proyecto Sea Lion. Este plan de negocios, que significa una inversión de 2.100 millones de dólares, es tramado por dos compañías sancionadas en Argentina por operar ilegalmente en nuestro territorio marítimo en 2012 y 2022, razón por la cual se encuentran vedadas de operar comercialmente en el país. Se trata de la empresa israelí Navitas Petroleum, que tiene el 65% del paquete de inversión, asociada al consorcio inglés Rockhopper Exploration, que cuenta con el 35% restante.
El Gobierno argentino, y diversos sectores de la oposición, han rechazado de forma sistemática la ejecución del proyecto Sea Lion. Según la Cancillería, significa “una incompatibilidad con lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas se encuentran sujetas al proceso de negociación recomendado por las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas”, ratificando así la declaración de ilegalidad e ilegitimidad de las actividades de exploración y explotación hidrocarburífera en la plataforma continental argentina sin autorización del Estado nacional.
No alcanzó con el reclamo. Las empresas están avanzando aceleradamente en la fase de construcción de la base terrestre indispensable para dar inicio a la extracción petrolera masiva proyectada para que comience a operar en 2028. Ante el rechazo argentino, el gobierno israelí dijo que no se trata de una decisión de Estado y que Navitas es una empresa privada que cerró su negocio son las autoridades de las islas, mientras que Rockhopper -que ya tiene antecedentes de explorar la zona- sostiene tener la anuencia del Reino Unido.
De Navitas se sabe poco, ya que la empresa restringe el acceso a su sitio web desde Argentina mediante un bloqueo geográfico. En cambio, el consorcio británico Rockhopper en las últimas horas hizo públicas algunas imágenes que muestran el avance en la construcción en Puerto Argentino de áreas de almacenamiento de materiales, el acondicionamiento del muelle portuario y la infraestructura requerida para la maniobra de buques de apoyo logístico, para ellos desarrollan una ampliación del complejo portuario y una plan operacional para las actividades en tierra que contemplan dos enormes obras necesarias para darle albergue y trasladar a unas 260 personas que trabajarán en el proyecto entre personal técnico y obreros.
Las obras incluyen un complejo hotelero y un helipuerto. Pero, además, el consorcio británico no ocultó documentación que daba cuentas de ya tener alquilada una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, además de la contratación de una plataforma de perforación.
Una vez puesta en marcha la cadena de producción proyectan los inversores piensan recaudar 280 millones de libras esterlinas para 2034, lo que superaría a lo generado por la explotación petrolera en el Mar del Norte, que viene decayendo desde el año 2000 que, según fuentes financieras, sufrió una caída cercana al 80% en los últimos 25 años, también producto del no otorgamiento de licencias por temas ambientales. Así, las Islas Malvinas pasarían a ser el mayor productor de petróleo de todo el Reino Unido.
Los números
Sea Lion no es un proyecto menor: se calcula que podrán extraer 1300 millones de barriles de petróleo -se estiman producir 50.000 barriles diarios en 2029 y 130.000 en 2032-; de hecho, las proyecciones les aseguran a los 3.600 habitantes del archipiélago regalías que van desde 80.000 a 90.000 libras esterlinas anuales para cada uno, solo de recaudación de impuestos y permisos.
El último censo poblacional isleño, en 2025, demostró que los “kelpers” ya cuentan con un ingreso per cápita anual similar al de los habitantes del Principado de Mónaco y de los barrios medios y altos de Londres.
Además, motivados por este emprendimiento y un horizonte de negocios auspicioso, la compañía chilena Easter Island Naviera (EIL) estudia establecer un servicio marítimo mensual de carga entre Punta Arenas y las Malvinas. Esta semana, representantes de la naviera visitaron las Islas donde mantuvieron alrededor de una docena de reuniones con empresas locales y expusieron el proyecto ante la cámara de comercio local.
Claramente, todos los proyectos estarán relacionados en la expansión del negocio petrolero, para lo cual es necesario tener una ruta marítima activa entre las islas y el continente, en este caso, con base en Punta Arenas.
De todos modos, los isleños hace décadas que mantienen vínculos comerciales con Chile. La aerolínea LATAM opera la conexión aérea entre Punta Arenas y la base militar de Mount Pleasant, adonde llegan, desde el país trasandino, alimentos, productos pesqueros e insumos diversos.
En las islas están felices con el proyecto, si bien tuvieron algunos reclamos formales por la posible contaminación ambiental, con habitantes que exigieron al gobierno local el cuidado del medio ambiente, sobre todo por lo que pueda afectar a la fauna marina, las expectativas por el ingreso de divisas son muy bien recibidas.
El gobierno local ya anunció que utilizará esos recursos para mejorar la infraestructura local. que tiene problemas que van desde el servicio de energía eléctrica hasta de conectividad. En los últimos años, las Islas Malvinas sufrieron cortes de energía frecuentes, por lo que ya presentaron en la Legislatura isleña un diseño para construir una central eléctrica diésel, turbinas eólicas, una planta de tratamiento de residuos y un nuevo puerto.
Además, con la llegada de 260 trabajadores estables, más las personas que pasen por las islas ocasionalmente por razones laborales relacionadas con el proyecto petrolero, hacen pensar incipientes negocios puntuales para atender la nueva demanda. Todo un futuro auspicioso financiado por la nueva explotación petrolera en Sea Lion, que marcha con prisa y sin obstáculos en el camino.
(*) Daniel Santa Cruz es autor del libro “Identidad de héroes”