Alfajores de Catamarca apuestan por Buenos Aires
El Rodeo: la marca catamarqueña que resurgió después de 20 años y ahora apuesta por Buenos Aires
La firma familiar cerró cerca del año 2000, volvió al mercado en 2022 y luego invirtió cerca de US$1 millón para montar una nueva planta; tras consagrarse en el Mundial del Alfajor, prepara la apertura de su primer local en Buenos Aires
LA NACION Laura Ponasso

Luis Salado Greco creció entre productos regionales, dulce de leche, nueces confitadas y chocolates. Hijo de un contador público y de una profesora de escuela catamarqueños, desde chico observaba el detrás de escena de El Rodeo, la fábrica que sus padres fundaron en la década de 1970.
“Mis hermanos y yo nos criamos viendo cómo producían y cómo renegaban en los momentos buenos y en los no tan buenos, algo típico de la Argentina”, señaló Luis, hoy al frente de la compañía, en diálogo con LA NACION.
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Aquella primera versión de la marca se convirtió en un ícono para los turistas y creyentes que visitaban el Museo de la Virgen del Valle en la provincia. Sin embargo, el contexto macroeconómico de fines de los 90 obligó a la familia a bajar la persiana cerca del año 2000. Cada uno de los hermanos tomó rumbos profesionales diferentes y Luis desarrolló una red de panaderías con 13 sucursales.

El punto de inflexión ocurrió después de la pandemia, durante un asado familiar. Luis miró a su madre, ya anciana, y le aseguró que iba a revivir y reinventar la marca familiar. “Ella se emocionó muchísimo en ese asado. Al poco tiempo falleció, me comprometí y relancé la marca en Catamarca”, explicó.
En 2022, salió nuevamente al mercado y montó su propia fábrica. Hoy, consagrado en el Mundial del Alfajor con su receta gourmet de higo, nueces y coco, prepara el desembarco con un local propio en la ciudad de Buenos Aires -que se suma a otros tres que ya tiene en Catamarca-.
En diálogo con LA NACION, Luis Salado Greco analiza las claves del negocio.
1. Del salón artesanal a la automatización
Tras la pandemia, Luis tanteó la aceptación de la marca en sus propias panaderías y obtuvo buenas devoluciones de los clientes. En 2023, dio el salto definitivo y puso en marcha una inversión cercana a US$1 millón para montar una planta en el Parque Industrial de Catamarca, totalmente climatizada, con boxes independientes según la temperatura requerida por cada insumo (chocolate, tapas, pastelería fina).
“Importamos maquinaria específica y montamos una línea automatizada para la fabricación de tapas y dosificación”, detalló. Este salto industrial le permitió consolidar una estructura que hoy emplea a 65 personas y pasar de producir 8000 unidades diarias en un pequeño salón a tener una capacidad instalada de 60.000 alfajores por turno de ocho horas.
2. Segmentación de portafolio
Luis comprendió que el crecimiento requería atacar distintos nichos de consumo con marcas independientes. Por un lado, consolidó El Rodeo, con un foco gourmet y en la identidad: conserva la estética premium y su distribución exclusiva en locales propios en puntos turísticos clave, sin ingresar al canal de kioscos tradicionales.

Por otro lado, inició la producción de Gulero, con un foco masivo y juvenil, una marca desarrollada e impulsada por sus hijos el año pasado. “Es un alfajor con un concepto ‘bajonero’ pionero de doble baño (tapa con baño de chocolate blanco y cobertura final de chocolate negro). Se comercializa en kioscos y estaciones de servicio, apoyándose en un marketing moderno enfocado en deportes, eventos juveniles y fiestas electrónicas”, señaló.
3. I+D gastronómica con sello de autor
De acuerdo con Luis, el gran diferencial competitivo que consagró a la marca reside en la innovación gastronómica, un área comandada por su esposa. “Ella es escribana pública pastelera, y lidera el departamento de innovación y creación, desde el que desarrolla nuestros alfajores de frutas combinados”.
Este laboratorio gourmet dio a luz recetas basadas en la identidad del NOA, como el alfajor de higo con dulce de leche, nuez y coco en escamas, el cual se consagró de forma unánime como el mejor del mundo según los 25 jurados del Mundial del Alfajor. Esta línea -explicó- es elaborada de forma enteramente manual en la planta, preservando el toque artesanal del producto de autor.
4. Expansión territorial enfocada en el turismo premium
La hoja de ruta comercial que diseñó Luis Salado Greco no busca competir de frente en las góndolas masivas de los supermercados porteños, sino capturar el consumo turístico de alta gama. Siguiendo el éxito de sus locales catamarqueños, la firma se prepara para inaugurar su primer espacio boutique propio en el barrio porteño de Recoleta.

La estrategia contempla la apertura paulatina de locales boutique en los principales destinos de la Argentina -como Mendoza, Córdoba, Villa Carlos Paz, la Costa Atlántica y Misiones-, además de alianzas para desembarcar en centros comerciales estratégicos en Tucumán, Santiago del Estero y Salta.
5. Producción a fasón
De acuerdo con Luis, el verano es históricamente la temporada baja del alfajor, con caídas en el consumo de hasta un 50%. Para mantener la planta activa y eficiente durante los meses de calor, estructuró una línea de negocios alternativa: la producción a fasón para terceros y puso la capacidad ociosa de su infraestructura industrial al servicio de otras marcas que requieren volumen.
“El año pasado trabajamos para dos marcas grandes. Mientras tengamos tiempo y capacidad ociosa en la fábrica, avanzaremos en producciones para quienes lo necesitan”, resaltó.
Por Laura Ponasso
Fuente: La Nación