Con el ADN de semillas de uva reconstruyeron el origen del actual vino

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Son pepitas increíblemente conservadas de la red agrícola del Imperio Romano.Fueron halladas en pozos de la localidad italiana de Cetamura del Chianti.

El ADN extraído de antiguas semillas de uva de unos 2 000 años de antigüedad, halladas en pozos de la localidad toscana de Cetamura del Chianti, permitió reconstruir los orígenes del vino moderno y su historia genética.

El resultado, publicado en la revista científica Journal of Archaeological Science por un equipo de investigadores liderado por la Universidad de York, en el Reino Unido, demuestra que los antiguos viñedos cultivados en esa región formaban parte de una sofisticada red agrícola desarrollada por el Imperio Romano, que sentó las bases de la actual producción vitivinícola.

Los investigadores, dirigidos por Oya Inanli, secuenciaron el ADN de 80 semillas que abarcan un período comprendido entre aproximadamente el 300 a.C. y el 300 d.C.

Fueron halladas en pozos de la localidad italiana de Cetamura del Chianti (cetamuradelchianti.com).

Fueron halladas en pozos de la localidad italiana de Cetamura del Chianti (cetamuradelchianti.com).

Las semillas fueron arrojadas por los habitantes de la zona en profundos pozos, donde el barro carente de oxígeno permitió su excepcional conservación durante siglos.

La inmensa mayoría de las muestras analizadas pertenece a una única variedad de uva, transmitida de los etruscos a los romanos y mantenida durante generaciones.

«También pudimos dar un paso más con los análisis genéticos y determinar el color de estas antiguas uvas», explicó Inanli.

«Los marcadores revelaron que este clon dominante y longevo producía bayas blancas«.

Especie milenaria

Tras la conquista romana del asentamiento, se introdujeron además nuevas variedades procedentes del sur de Francia, territorio incorporado al imperio en expansión.

Según los autores, esto constituye una prueba de la extensa red comercial agrícola desarrollada por Roma con el objetivo de estandarizar la producción de vino en distintas regiones.

Uno de los arqueólogos de la Universidad de York, descendiendo a uno de los pozos donde había semillas (Florida State University).

Uno de los arqueólogos de la Universidad de York, descendiendo a uno de los pozos donde había semillas (Florida State University).

Entre las semillas recuperadas en Cetamura, los investigadores identificaron asimismo una perteneciente a una familia de cepas que aún hoy se cultivan en Europa central y oriental.

Su pariente moderna más cercana es una rara variedad de uva de piel gris originaria de Hungría, denominada «Baratcsuha szurke».

Sin embargo, esta semilla también está directamente emparentada con una célebre vid de 400 años que crece en Eslovenia y que es reconocida oficialmente como la más antigua del mundo todavía capaz de producir frutos.

Agencia ANSA.