Crecen los grupos de caminantes, es mejor salir en compañía

Como una revancha de los que no son runners, el fenómeno se expande no sólo en los bosques de Palermo y los barrios privados. Expertos hablan de sus beneficios.

Los expertos dicen que en Argentina se está caminando más que antes de la pandemia. Pero hay gente que, además, camina con otros. Y no para pasear.

Es la revancha de quienes no son runners. De una legión en shorts y calzas que no va al gimnasio (o también va). La de esas personas a las que les gusta ir a la par (caminando). Es gente que camina en grupo.

Paso a paso, salir a caminar deja de ser esa actividad solitaria o exclusiva de las parejas.

Esta variante del fenómeno «deambular» –algo que aprendimos a hacer cerca del año de vida pero que hoy está de moda— tiene su epicentro en Buenos Aires en los bosques de Palermo, territorio que ya admite más que un trote en cuero y una caída en rollers.

Pero se organizan recorridos grupales desde Vicente López a Florencio Varela y también entre vecinos dentro de los countries bonaerenses.

No es una de esas sesiones cardio que se hacen antes de ir a trabajar. No hay membresía ni tampoco sentido de pertenencia. Es una actividad gratis y PM. Libre. Muy libre.

Nada para a estos caminantes organizados cuando cae el atardecer. De 30 minutos a 1 hora, su paso le sigue el ritmo a los estudios científicos que le suben la reputación en salud al andar.

Quienes tengan el sesgo de creer que el único recorrido que hace un escritor como Marcelo Birmajer es el de sus dedos sobre el teclado, que frenen acá. A los 56, es de los que caminan 15, 16 o 20 kilómetros y escriben 3 horas por día.

Birmajer nunca se sintió solo, pero ahora marcha con varios más.

«Encontré un grupo con el que puedo intercambiar ideas, opiniones, temas. Descubrí que eso me hace más afable la caminata. Es una comprobación empírica. Desafié a mis compañeros de la radio a caminar de la estación de Tigre a Radio Mitre (en Recoleta), en lo que llamo La Gran Marcha o La Caminata Interminable«, cuenta a Clarín.

​Y lo hicieron. El 17 de abril caminaron 30 kilómetros juntos.

Eso es extremo. No hay duda. 6, 8 horas a pie acompañado de los temas de conversación que pueden surgir cuando quien camina al lado es el escritor y periodista Miguel Wiñazki, el también escritor Gonzalo Garcés y el conductor del programa Pensándolo Bienel periodista Gonzalo Sánchez.

Pero ese challenge íntimo (que se hizo público) mostró que la comunión de zapatillas también se daba entre oyentes. En las redes sociales les comparten que habían armado o están por armar sus propias tribus andariegas.

«Porque es más divertido». «Porque si no no hago nada». «Porque charlo y además es por salud».

Betty, que es abuela, sale a caminar con una amiga, Nelly, después del trabajo en Monte Grande. A veces a las 7 de la tarde, a veces a las 8. No tienen horario fijo, pero «sí la motivación que una le da a la otra» y que les contagian a otras amigas que se suman. ¿La edad importa en este testimonio? No. Para salir a caminar en grupo no hay que portar el carnet de la jubilación. Otro sesgo caído.

Lejos de esos pasos maduros, en un barrio cerrado de Cañuelas los vecinos caminantes ya tienen su grupo de WhatsApp. The walking team.

A las 18.30 arranca a escribir el primero que va a salir. Coinciden y se van pasando a buscar casa por casa. En el recorrido muchas veces se suman otros caminantes ocasionales. Salen todos los días.

«Empecé a caminar por comodidad y por descarte. Sin pensar que me iba a hacer tan bien física y mentalmente. Antes arranqué el gimnasio y dejé, spinning y dejé, tenis… y costaba coincidir en horarios con amigos o encontrar cancha. Hacía paddle pero me lesionaba. No sabía cómo resolver el tema de los tiempos«, cuenta Patricio Pacio .

Un día bajó una app para registrar sus kilómetros en la bicicleta y se cruzó con vecinos que caminaban. «Pablo me dijo que era por prescripción médica. Ahí cambié y caminaba con él para acompañarlo, sin darme cuenta de que nos estábamos acompañando mutuamente«, dice.

Patricio tiene 46 años, es administrador agropecuario y explica beneficios extra a los «varios kilos» que bajó.

«De charlas en las caminatas surgen soluciones a problemas, negocios, ideas para mejorar el barrio y es un momento donde no sólo ejercito el cuerpo sino que relajo las tensiones diarias. Nos reímos, a veces tratamos de arreglar el mundo y cuando alguno flaquea y dice que está cansado, le insistimos para que salga o siga caminando un poco más».

Gonzalo García, de 40, ingeniero, se sumó a caminar con Patricio y Pablo Muñiz (46, comerciante). «Cada vez caminábamos más, se nos pasaba más rápido y de paso compartíamos buenos momentos», marca. Los siguió Emiliano, 41. Él no lo hace por el ejercicio en sí, porque es «muy de gimnasio». Lo hace «por compartir«.

«Interactúo con gente que a veces es amiga y a veces no, pero el intercambio siempre es positivo. Tratamos de mejorar tiempos y distancias pero sin presiones. Lo que antes hacía en soledad, con música, ahora lo hago ayudando, recibiendo ayuda y disfrutando de la naturaleza.», dice Patricio. «Es la única manera de hacer ejercicio  sin terminar exhausto. Al contrario, sentís más energía y estás de mejor humor«.

En el verano hasta se les sumó Damián Levstek (40) que vive en CABA y pasaba los fines de semana en el barrio con su familia. «Cuando salimos los sábados y domingos sigue viniendo», dice el administrador del grupo.

Lorena Ceriani (46), pareja de Patricio, dice que va a empezar este fin de semana, porque el doctor se lo recomendó «para bajar el colesterol alto». Ya está armando un grupo de lady walkers.

Al andar

«Se hicieron muchos estudios para determinar qué efecto tenían los distintos ejercicios en la salud mental. Y caminar gana. Hacerlo de forma vigorosa, no viendo vidrieras«, dice  Marcelo Cetkovich, director médico del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).

El punto de corte, lo que produce ese efecto deseado, son los 150 minutos semanales. Es la recomendación de la Organización Mundial de la Salud para la actividad física moderada.

Cómo caminar correctamente - Clínica Mayo

¿Qué le pasa al cerebro cuando caminamos y cuál es el bonus de hacerlo en compañía?

La clave es que caminar aumenta el famoso BDNF, la abreviación en inglés del factor neurotrófico derivado del cerebro. «Que actúa sobre circuitos críticos como el hipocampo, favoreciendo la neurogénesis y el brote de nuevas sinapsis. Esa acción en el cerebro es el puntapié para el resto de los beneficios. Aumenta la circulación y se fortalece el aparato cardiovascular», puntúa.

Como también es psiquiatra, Cetkovich menciona que dentro de los tratamientos de la depresión, la activación conductual incluye la caminata.

«Estoy viendo que en todas las edades se corrió la voz de que caminar es bueno y que la gente camina acompañada. Recomendamos caminar a nuestros pacientes, incluso que lo hagan en grupo, diariamente, porque sabemos que es lo más fácil para sostener y es accesible. Además, pensémoslo al revés: la soledad es un factor de riesgo para enfermar. Y la interacción social es un estímulo conectivo potentísimo», cierra.

Caminar y charlar es un fitness cerebral. Se libera dopamina, serotonina, se desarrolla la empatía y ayuda a la memoria, por el efecto neurotrófico del que habló el experto más arriba.

Cómo aumentar la caminata diaria

Caminar es «lo más parecido que tenemos a una droga maravillosa», dijo Thomas Frieden, ex director del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Seguro tenemos celulares, smart watches y relojes no inteligentes que vienen con cuenta pasos. ¿No usarlo es como pagar el gimnasio y no ir? Parecido. Pero sin culpa.

En un nuevo estudio, que analizó los datos del rastreador de actividad de 78.500 personas, se refleja que caminar rápido durante 30 minutos al día redujo el riesgo de enfermedad cardíaca, de cáncer, demencia y muerte, en comparación con caminar una cantidad lo mismo pero más lento.

Estos resultados se publicaron en septiembre de 2022 en dos artículos en las revistas JAMA Internal Medicine y JAMA Neurology. 9.800 pasos por día ofrecería el nivel más alto de protección.

Un estudio previo publicado el año pasado en la misma revista mostró que caminar 10 minutos más por día podría, colectivamente, prevenir más de 111.000 muertes por año en Estados Unidos.

¿Cómo aumentamos la caminata diaria?

«Si caminás en forma repetitiva y planificada para mantener tu estado físico, entonces, es ejercicio. Si no, es actividad física, un movimiento que genera gasto de energía. Depende mucho de la tolerancia aumentar la caminata: iniciamos con 3 o 4 días por semana. Aumentamos hasta 5 o más días solamente si resulta agradable y es tolerado y no sumamos peso (tobilleras) salvo en entrenamientos monitoreados por un profesor», aconseja  Ezequiel Forte, director del Consejo de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Las personas más sedentarias deberían comenzar despacio.

«3 a 5 veces por semana, mínimo 10-15 minutos de caminata. Se va aumentando en intensidad cada semana o cada dos semanas. Si caminó 15 minutos 3 veces por semana, que aumente a 30 minutos y así», sugiere Forte. Caminar menos de 10 minutos no sirve. Ni en soledad ni en compañía.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/caminar-moda-crecen-grupos-caminantes-mejor-salir-compania_0_5clNKF0YmE.html