La dieta paleo o paleolítica ha alcanzado una gran popularidad porque la han seguido en algún momento famosos como Matthew McConaugheyMiley Cyrus o Megan Fox. Puesto que las inclinaciones dietéticas de las celebridades no son garantía de nada y a veces resultan, incluso, peligrosas, hemos preguntado a dos dietistas-nutricionistas qué opinan sobre esta modalidad de alimentación de inspiración prehistórica.

Esta dieta es la interpretación moderna de lo que consumían los humanos durante el Paleolítico, la etapa más prolongada de la Edad de Piedra. Este período, hace unos 2,5 millones de años, se caracterizó por los cambios anatómicos y fisiológicos que ocurrían en los seres humanos a medida que se adaptaban al clima, aprendían a cocinar la carne con fuego y comenzaban a utilizar herramientas de piedra para un mejor acceso a los alimentos. Algunos antropólogos y expertos en nutrición sostienen que la dieta de nuestros antepasados ​​influyó mucho en su expansión neuronal, aumentando el tamaño del cerebro y reduciendo el tamaño de su tracto gastrointestinal.

Alimentarnos de la misma forma que lo hacían nuestros antepasados. Ese es, por lo tanto, el planteamiento de la dieta paleo. Para lograrlo propone una ingesta abundante de frutas y verduras  frescaspescadoscarneshuevos y grasas saludables procedentes de frutos secossemillasaceite de oliva virgenaguacate…  Asimismo, recomienda evitar los productos ultraprocesados, los lácteoslos azúcares refinados y las patatas. Se restringen también los cereales y legumbres

“No es una dieta con un reparto determinado de macronutrientes”, apunta Ramón de Cangas, dietista-nutricionista y doctor en Biología Molecular y Funcional. “Más bien tiene que ver con el tipo de alimentos, que siempre son frescos y de calidad y nada procesado”, añade. El experto explica que los grupos universitarios que estudian este patrón de alimentación han comprobado “que la llamada dieta paleo puede ser rica en hidratos de carbono -hay poblaciones que así lo hacían- o rica en proteínas -también hay ejemplos-”.

Muchos seguidores de este patrón dicen que el ser humano está adaptado genéticamente, como fruto de su evolución, a este tipo de alimentación paleolítica, ya que ha convivido millones de años con ella. De Cangas advierte del sesgo que a menudo conlleva apelar a la teoría evolutiva. “Cuando es evaluada por personas no familiarizadas con el tema -sin la formación de biólogo o equivalente- corre el riesgo de quedarse en algo meramente romántico”, comenta. 

La dietista-nutricionista Esther Vives, portavoz del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña (Codinucat), tampoco ve claro que se idealice la dieta prehistórica: “En mi opinión, esta dieta quizás pasa por alto que la sociedad ha evolucionado mucho tanto a nivel genético como social, entre otros. Es por ello que, probablemente, la alimentación que  seguían nuestros antepasados puede que no sea la más óptima para nosotros”. 

Alimentos de la dieta paleo

Pros y contras de la dieta paleo

Entre las ventajas de la dieta paleo cabe resaltar, según Vives, que tiene en cuenta, “además de la alimentación, un estilo de vida activo y un buen descanso”.

De Cangas señala otros puntos “muy positivos”, como “reducir el consumo de harinas refinadas, minimizar los productos procesados, eliminar los precocinados y las salsas industriales, utilizar tecnología culinaria sencilla…”  Asimismo, la inclusión de abundantes verduras, hortalizas y frutas. “Todo esto puede aportar una serie de beneficios fisiológicos a nuestro organismo”, subraya de Cangas.

“Las ventajas de esta dieta pueden ir desde una mejora en la composición corporal, hasta un  mejor control de parámetros como el colesterol o la presión arterial”, concluye Vives. 

En lo que se refiere a los inconvenientes, de Cangas cree que no es positivo “eliminar las legumbres o los cereales de grano entero porque contribuyen a hacer la dieta más variada, apetecible y, además, pueden aportar una serie de beneficios fisiológicos extra”. 

En general, este tipo de alimentación ancestral prescinde de los lácteos, aunque en ciertos casos permite algunos fermentados. Para el dietista-nutricionista, no hay motivo para dejar de lado los lácteos enteros porque “cada vez hay más evidencia de sus beneficios, especialmente de los fermentados”.

Dieta paleo, ¿sí o no?

En opinión de Vives, “en personas sanas, una dieta paleo bien planificada no debería suponer ningún riesgo para la  salud”. Es más, tal y como apostilla de Cangas, “al eliminar los alimentos ultraprocesados e incluir alimentos reales es un patrón dietético apto para diseñar dietas adaptadas a la pérdida de peso o a patologías cardiovasculares, metabólicas, etc.”.

Los expertos aclaran que no es una dieta milagro, pero tampoco es una opción óptima. “La dieta mediterránea incluye más grupos de alimentos y tiene más evidencia científica”, afirma el dietista-nutricionista. La restricción de ciertos alimentos es lo que puede llevar a que, si no está bien planificada, aparezcan carencias nutricionales en quienes siguen la dieta paleo.

En definitiva, más allá de etiquetas o modas, una alimentación sana, encaminada tanto a mantener un peso adecuado como a prevenir el desarrollo de enfermedades, debe apoyarse en el consumo abundante de alimentos de origen  vegetal (hortalizas, verduras y frutas frescas, legumbres, frutos secos y semillas, cereales  integrales, etc.).  En cuanto a la proteína animal, se aconseja escoger preferiblemente carnes magras,  pescados y huevos.  Finalmente, el consumo de ultraprocesados, refrescos y azúcares añadidos debe ser muy esporádico.  

Vives apunta que, a la hora de perder peso, “hay que contar siempre con la supervisión de un profesional, ya que no podemos generalizar estrategias dietéticas y de estilo de vida y debemos tener en cuenta que cada persona es diferente en cuanto a preferencias alimentarias, situación patológica, horarios de  trabajo, gestión del estrés y un largo etcétera”.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/alimentacion/dietas/2021/09/14/dieta-paleo-ventajas-e-inconvenientes-comer-prehistoria-179082.html