Desde el Yo acuso de Emile Zola hasta el Fifagate, cómo se hicieron las notas que destaparon escándalos y por qué es necesario volver a leerlas.

Obra

1898

YO ACUSO

Dreyfus,
el culpable inocente

EL CASO

En 1894, el capitán Alfred Dreyfus, único judío afectado al Estado Mayor del Ejército Francés, es acusado de espionaje a favor de los alemanes. La única y precaria prueba era una carta sin firma hallada por los servicios de inteligencia franceses. Sus superiores determinaron que la letra del espía era suya. En un juicio cerrado al público, Dreyfus es condenado a prisión perpetua en la isla del Diablo (Guayana francesa). Dos años más tarde, se descubre otra comunicación similar, con la misma letra, pero firmada por el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy. Se reabre el caso y un nuevo Consejo de Guerra condena a Dreyfus por segunda vez. Este caso dividió a Francia entre nacionalista y monárquicos, ultracatólicos y autoritarios, que querían al judío como chivo expiatorio a toda costa, y los liberales anticlericales, de convicciones democráticas y republicanas, que hallaron en este episodio una causa para imponer una mirada del mundo en derechos humanos. El periodista y escritor socialista Emile Zola denunció el caso y la presión social hizo que el presidente francés le otorgara el perdón. La Francia antisemita siguió despreciándolo. Recién en 1906 lo rehabilitaron públicamente y lo nombran Caballero de la Legión de Honor. Terminó luchando por la defensa de su Patria durante la Primera Guerra.

EL PERIODISTA

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El 13 de enero de 1898, Emile Zola -célebre escritor condecorado con el premio la Légion d’Honneur- publica una carta abierta en el periódico L’Aurore al presidente de la República, Felix Faure. Allí acusa al tribunal responsable del juicio a Esterhazy de haberlo declarado inocente aún sabiendo que era culpable.

Ernest Vaughan y Georges Clemenceau, director y editor del matutino, se proponen hacer un gran titular que llame la atención del público en las calles: “J’accuse…!”, (Yo acuso) una sola palabra con dos sílabas ocupa casi un tercio de la superficie del diario. Ese día el periódico multiplicó por diez sus ventas: de 30 mil pasa a 300 mil copias.El panfleto se dispara con el efecto de una certera arma política. Zola es acusado por injurias y parte a Londres, donde queda exiliado. Poco después se determina que un coronel falsificó la evidencia en contra de Dreyfus: el autor de la falsa prueba se suicida. Esterhazy huye a Londres. Zola murió asfixiado en 1902, y hay quienes relacionan esa tragedia con su proclama. Entre ellos, Alfred Dreyfus. El también acusa.

QUÉ CAMBIÓ

“J’accuse” consolida a la prensa como un contrapoder efectivo de los gobiernos. El periodismo puede controlarlos, cuestionarlos y delatarlos frente a la sospecha de un abuso de poder. Zola inspira a periodistas, escritores, políticos, cineastas, pintores y cantantes que emplean el término para la creación de otros discursos y obras de arte en todo el mundo. El caso Dreyfus sigue siendo aún hoy un emblema de antisemitismo .

1946

HIROSHIMA

Los sobrevivientes
de la bomba atómica

EL CASO

¿Cómo narrar el horror de un apocalipsis nuclear? El corresponsal de guerra John Hersey abordó ese desafío y condensó la magnitud de esa catástrofe en una sola palabra: Hiroshima. Así tituló un reportaje magistral que le había encargado la revista The New Yorker y que se publicó el 31 de agosto de 1946. Con 31.000 palabras concientizó a todo el pueblo norteamericano -y poco después al resto del mundo- sobre las secuelas espantosas de la radiación que libera una bomba atómica. A un año de la detonación de Little Boy, la bomba de uranio que Estados Unidos arrojó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, ya habían circulado muchos artículos sobre el poder destructivo de esta nueva tecnología. Pero la obra de Hersey fue distinta. Su relato exponía la tragedia humana detrás de “la bomba” y las muertes que ocurrían tiempo después de su estallido. Con un planificado tono objetivo y desapasionado, el periodista hilvanó las historias de seis sobrevivientes: dos religiosos, dos médicos, una viuda y una joven oficinista. Gente común y corriente.

EL PERIODISTA

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El artículo de John Hersey ocupó casi toda la edición entera de la revista The New Yorker. Se agotó enseguida. Solo Albert Einstein compró 1.000 copias. El artículo se reprodujo en periódicos de todo el mundo, se leyó en emisiones radiales y hasta se convirtió en libro. Hersey ganó el Premio Pulitzer y fue considerado uno de los primeros practicantes del llamado Nuevo Periodismo, en el cual las técnicas narrativas de ficción son adaptadas a un reportaje de no-ficción.

QUÉ CAMBIÓ

En un marcado contexto antiasiático, Hersey obligó al público a ver a sus protagonistas y al resto de los hibakusha (“personas bombardeadas”, en japonés) como seres humanos, individuos sometidos a un ataque atroz que, a partir de entonces, amenaza a toda la humanidad por igual.

1955

RELATO DE UN NÁUFRAGO

El héroe que no fue

EL CASO

El 28 de febrero de 1955, la embarcación de la Armada Nacional de Colombia ARC “Caldas”, que había zarpado de la ciudad de Mobile (Estados Unidos) y se dirigía a Cartagena (Colombia), quedó a la deriva como consecuencia de un gran oleaje. Ocho marineros fueron arrojados al mar. Solo uno de ellos sobrevivió a la tragedia. Luis Alejandro Velasco, de 20 años, llegó en una balsa a una playa del norte de Colombia 10 días después de naufragio. Estaba moribundo, no había comido ni bebido nada. Su historia de supervivencia personal fue utilizada como propaganda de los medios oficiales de la dictadura militar colombiana que en aquel entonces encabezaba Gustavo Rojas Pinilla. Según la versión oficial, el naufragio ocurrió por una fuerte tormenta. Pero según la investigación del joven periodista Gabriel García Márquez no hubo tal tormenta y la tragedia se debió al sobrepeso de una carga de contrabando que llevaba el destructor (básicamente electrodomésticos). Un bandazo de viento hizo soltar la carga mal estibada en la cubierta y cayó al mar, arrastrando consigo a los marineros.

EL PERIODISTA

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La investigación periodística fue publicada un mes después del desastre en El Espectador de Bogotá. Participaron Guillermo Cano (director), José Salgar (jefe de redacción) y Gabriel García Márquez (reportero). Ninguno llegaba a los 30 años de edad. Todo comenzó con la visita a la redacción del joven sobreviviente, con la intención de «vender» su historia de héroe. Su propuesta fue, en un principio, rechazada por el equipo. Pero finalmente Guillermo Cano le asignó el caso a García Márquez, un joven sin una gran trayectoria periodística. Márquez le hizo una entrevista de 20 sesiones de seis horas diarias, durante las cuales tomaba notas y soltaba preguntas tramposas para detectar sus contradicciones. Logró así reconstruir el relato compacto y verídico de sus diez días en el mar. La historia, dividida en episodios, se publicó en 14 días consecutivos. El reportaje fue un éxito, no solo por la historia en sí sino por la carga política.

QUÉ CAMBIÓ

El sobreviviente fue condecorado primero por el presidente colombiano, pero tras revelar la verdad a El Espectador cayó en desgracia. El diario fue clausurado y García Márquez forzado al exilio. La credibilidad del régimen de Pinilla quedó gravemente comprometida, dejando en evidencia su mentira y engaño. A partir de la investigación de El Espectador, salió a la luz el contrabando autorizado por la dictadura que manejaban las fuerzas de la Marina. El largo reportaje periodístico de García Márquez luego se transformó en obra literaria. En 1970 se publicó bajo el título Relato de un náufrago, con Prólogo del autor, donde se ofrece un nuevo punto de vista sobre el personaje y pone de relieve el carácter literario de la obra.

1957

OPERACIÓN MASACRE

El fusilado que vive

EL CASO

La noche del 9 de junio de 1956 un grupo de civiles son detenidos para ser fusilados en los basurales de José León Suárez, en el partido de San Martín. Fue la misma noche en la que el general Juan José Valle inició un levantamiento armado contra la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, quien había derrocado a Juan Domingo Perón un año antes. El hecho es conocido como Los fusilamientos de José León Suárez y fue llevado a cabo por un grupo de policías bonaerenses contra la resistencia peronista. Walsh, con la curiosidad característica de un periodista, se introdujo a la investigación a través de un dato que le contaron seis meses después: «Hay un fusilado que vive”. Ese fue el punto de partida de la investigación periodística de Walsh que pondría al descubierto la trama de esos fusilamientos ilegales y que quedaría en la historia como Operación Masacre.

EL PERIODISTA

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Rodolfo Walsh jamás reveló la identidad de la fuente que le dio ese dato clave. Fue secuestrado y desaparecido por otra dictadura veinte años más tarde. Su secreto recién se develó en 2019, en los cuadernos inéditos de su colaboradora, Enriqueta Muñiz, quien permitió conocer que Enrique Dillon, un poeta y escritor de La Plata, había sido quien le contó de los fusilamientos en los basurales. Con él se había encontrado una noche de diciembre de 1956 en el Bar Rivadavia, de La Plata. Walsh se había iniciado como periodista, en 1951, y trabajó para las revistas Leoplán, Panorama, Vea y Lea. Hasta 1957 su relación con organizaciones políticas había sido casi nula. En 1959 viajó a Cuba y con Gabriel García Márquez fundó la agencia Prensa Latina.

QUÉ CAMBIÓ

Operación Masacre se publicó en 1957, basado en entrevistas con sobrevivientes de los fusilamientos, sus familias y autoridades del gobierno. Se trata de una investigación detallada, pionera en la escritura de novelas testimoniales. Es considerada la primera novela de no ficción.

1961

EL ESCÁNDALO DE LA TALIDOMIDA

El remedio que enferma

EL CASO

En 1954, la empresa alemana Grünenthal inventó la Talidomida, un “medicamento maravilloso” que prometía ser un sedante nervioso y curar las náuseas matutinas en las embarazadas. El desastre fue tan grande como su éxito. Llegó a ser la segunda droga más consumida en Alemania, solo por debajo de la Aspirina, y causó deformidades a más de 20.000 chicos. En mujeres embarazadas ocasionó serios problemas en los fetos, que empezaron a evidenciarse en los nacimientos desde 1961. Algunos chicos llegaban al mundo sin pulgares o sin brazos. O sus piernas no tenían fuerzas y en algunos casos también afectaba a los oídos, los ojos o el corazón. Si bien el escándalo se destapó en 1967 en Londres con la investigación de The Sunday Times, la trama venía desde antes. En 1958 la empresa inglesa Distillers compró los derechos para la fabricación y comercialización. Conocida por sus whiskys, se fió de las pruebas alemanas y no hizo ensayos propios. Tampoco hizo caso a estudios que sugerían que un medicamento similar podía producir “monstruos” y evadió la advertencia de un experto que divisó el peligro. Recién a fines de 1961 se sacó de circulación, cuando el destino de miles de chicos había sido sellado.

EL PERIODISTA

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Harold Evans no conocía el «no» como respuesta. Definido por sus colegas como “un cruzado”, demostró que su apodo no era en vano. A sus 38 años fue nombrado editor de The Sunday Times, donde destapó el escándalo médico. Como un completo artesano, no sólo armó su equipo a mitades de la década del ‘60 -llamado Insight y compuesto por Marjorie Wallace, Phillip Knightley, y Elaine Potter- sino que también diseñó una estrategia para enfrentar las leyes y el gobierno británico. Es que, a nivel legal, los medios de comunicación no podían tratar casos que estaban en la Justicia, donde ya se acumulaban algunas denuncias de padres. Además, la empresa era el principal anunciante del periódico .No fue un artículo de tapa. Fue un bombardeo de artículos que expusieron los problemas en miles de niños por culpa de este fármaco, con fotos. “Todo lo que traté de hacer, todo lo que esperé hacer, fue arrojar un poco de luz”, manifestó Sir Harold Evans -nombrado caballero en 2004 por sus «servicios al periodismo»- en una entrevista con el diario Independent 50 años después de su investigación.

QUÉ CAMBIÓ

A finales de los ’60, comenzó la pelea judicial que llegó al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, donde se acusó al gobierno británico por prohibirle a la prensa investigar el caso. La victoria en el tribunal fue de 8 a 5. El diario demostró que las empresas farmacéuticas habían sido negligentes y que habían puesto la Talidomida en el mercado sin examinarla. Finalmente se cambió la ley para que la prensa fuera más libre. Después de la investigación periodística, además, se resolvió la compensación económica para la mayoría de los chicos, que para entonces ingresaban a la adolescencia. La empresa inglesa Distillers debió entregarle a cada familia 20 millones de libras y además se creó un fondo de «Subsidio de vida por discapacidad». La disculpa del gobierno, largamente esperada, finalmente llegó en 2010. Y en 2012 el inventor alemán de la droga, el Grupo Grűnenthal, emitió una declaración «lamentando las consecuencias».

1966

A SANGRE FRÍA

El asesinato de una familia

EL CASO

Dos ex convictos recientemente liberados asesinan salvajemente a los cuatro miembros de la familia Clutter: el matrimonio y sus dos hijos de 15 y 16 años. Ocurrió en 1959, en un pueblito tranquilo de Kansas. Los asesinos, Perry Smith y Richard Hickock, estaban seguros de que se trataba de una familia rica, pero solo lograron llevarse 40 dólares y una radio. Truman Capote logra las confesiones de los asesinos, interrogados por separado en la cárcel, y sus antecedentes familiares. Los dos acusados son sentenciados a pena de muerte.

EL PERIODISTA

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Truman Capote vivió una infancia solitaria en las granjas del sur de los Estados Unidos. Escribía para mitigar el aislamiento. A los 16, con su aspecto aniñado y su homosexualidad indisimulada, entró en la revista The New Yorker. Cuando leyó la noticia del crimen de los Clutter, quedó tan impactado que viajó de Nueva York a Holcomb, el pueblito de Kansas, junto a su amiga y autora, Harper Lee. Inmediatamente, decidió que su investigación ya no sería un reportaje para The New Yorker, sino un libro. Para escribir A Sangre Fría se sumergió 6 años en toda la documentación disponible del caso. Interrogó a los testigos, visitó a los asesinos en la cárcel. Entabló, en especial con uno de ellos, una extraña relación (algunos llegaron hablar de enamoramiento). Financió sus recursos ante la justicia, los acompañó durante el ahorcamiento, pagó los gastos del entierro y no volvió a escribir nunca más una novela.

QUÉ CAMBIÓ

A Sangre Fría inauguró el Nuevo Periodismo. Si bien algunos consideran que lo hizo Rodolfo Walsh 9 años antes con Operación Masacre (1957), la non fiction novel de Capote es el símbolo máximo de la corriente que cambió tanto el curso de la literatura como el del periodismo. Es un ejemplo del poder del arte para introducir el sentido en la vulgar trama de los hechos. La escuela consiste en utilizar elementos literarios dentro de la investigación periodística. Se basa en cuatro elementos: construir un texto escena por escena, incluir gran cantidad de diálogos, definir con detalle a los personajes y adoptar siempre un punto de vista determinado para explicar la historia. La novela de Capote reinstauró, además, el eterno debate en torno a la pena de muerte en Estados Unidos y el mundo.

1972

WATERGATE

El mayor escándalo político en EE.UU.

EL CASO

La curiosidad de dos periodistas transformó lo que parecía ser un simple robo en el mayor escándalo político de Estados Unidos. En la madrugada del 17 de junio de 1972, la policía detuvo a cinco personas, vestidas de traje y con guantes de cirujano, dentro de la sede del comité electoral del Partido Demócrata en el hotel Watergate. Esa fue la información que llegó a la caótica redacción del diario Washington Post y que dio inicio a la investigación periodística de Carl Bernstein y Bob Woodward. Luego de convencer a su editor de que allí había una historia que contar, Woodward se acercó al juzgado para escuchar la audiencia preliminar de los “ladrones”, arrestados in fraganti horas antes. Supo que había acertado en ir cuando uno de los detenidos dijo tímidamente que trabajaba para la CIA. Antes de entrar a los medios gráficos, Bob Woodward fue oficial de comunicaciones de la Marina de los Estados Unidos. Meticuloso, Woodward se reunió varias veces con “Deep Throat” (Garganta Profunda), una fuente anónima que recién en 2005 fue identificado como William Mark Felt Sr., ex subdirector del FBI. La Casa Blanca intentó distanciarse de inmediato del asunto y logró que no se entorpeciese la reelección presidencial de Richard Nixon. Luego se supo que él había ordenado espiar el edificio de los demócratas. Dos años después, tuvo que dejar la Casa Blanca. Fue el primer mandatario de Estados Unidos que renunció a la presidencia.

LOS PERIODISTAS

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Cada nuevo dato de «garganta profunda» era plasmado por Bernstein y Woodward en el Post, uno de los pocos medios que se animó a cubrir el caso. El diario se convirtió en un pilar clave en una investigación que deterioraba cada vez más la credibilidad del presidente. El éxito de Watergate fue inmediato y Berenstein “no supo bancarse la fama”. Su carrera quedó tapada entre chismes, detenciones por manejar en estado de ebriedad y una vida nocturna con estrellas de Hollywood. No lo invitaron al 70° aniversario del diario. Junto a Woodward escribió libros sobre Watergate, uno adaptado en la famosa película “Todos los hombres del presidente», con los flamantes Robert Redford y Dustin Hoffman. Woodward continúa con una vida pública activa, opinando sobre la política actual y dando conferencias para distintas empresas.

QUÉ CAMBIÓ

Rusiagate, Fifagate, Olivosgate, Wandagate ¿Y si el edificio de los demócratas donde ocurrió el espionaje no terminaba en gate? ¿Y si se llamaba waterdoor? ¿Tendríamos el Rusiadoor, Fifadoor, OlivosDoos, Wandadoor? Watergate cambió para siempre los escándalos políticos y sociales del mundo. No es lo suficientemente importante si no es gate. No lo recordamos si no es gate. Dos jóvenes periodistas siguieron, persiguieron un dato, una frase suelta que les llamó la atención en un juzgado, y cambiaron la historia del periodismo. Desde entonces ya no hay sólo escándalos mediáticos: hay «gates».

1966

EL SOPLÓN

El denunciante contra las tabacaleras

EL CASO

Una sala en silencio, una cámara encendida y varias luces que apuntaban a su rostro. Luego de que el periodista lo presentara ante la audiencia, el exvicepresidente de investigación y desarrollo de la tabacalera Brown & Williamson denunció en una entrevista histórica en el programa 60 minutos -de la cadena CBS- que la tercera compañía tabacalera más grande de Estados Unidos había utilizado productos químicos, como el amoníaco, para incrementar la adicción a los cigarrillos de forma deliberada. Y reveló también que la industria eludió toda evidencia acerca de que la nicotina es adictiva. Jeffrey Wigand, doctor en bioquímica, había sido contratado por B&W en 1989 con el fin de crear un cigarrillo más seguro, pero sus esfuerzos por lograrlo cesaron cuando se opuso a que se utilizara un potenciador de sabor llamado “cumarina”, producto que sabían que era cancerígeno específicamente para los pulmones. En 1993 fue despedido.

EL PERIODISTA

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El periodista Lowell Bergman, que tuvo una exitosa carrera periodística de 51 años, era la cabeza detrás de 60 minutos. Pero su mayor logro fue haber conseguido la entrevista con Jeffrey Wigand, quien no quería hablar. Ese fue su último trabajo en la cadena CBS. Luego se dedicó a dar clases en la carrera de periodismo en la Universidad de Berkeley. Bergman ganó varios premios, entre ellos un Pulitzer.

QUÉ CAMBIÓ

El impacto de la nota fue tan grande que terminó con un juicio nacional a las compañías tabacaleras, que fueron demandadas por los gobiernos de 40 estados. Las empresas aceptaron pagar 368.500 millones de dólares a lo largo de 25 años (desde 1997), dinero que se utilizó para gastos de salud asociados al tabaquismo, compensar los daños causados, y desarrollar campañas preventivas sobre la gravedad del consumo de tabaco. Además, admitieron que fumar genera adicción y hasta se descubrió el estrecho vínculo de los cigarrillos con el cáncer pulmonar y otras enfermedades.

2002

SPOTLIGHT

Abusos sexuales en la Iglesia

EL CASO

En el 2002, un grupo de cinco periodistas del diario Boston Globe destapó una gran serie de abusos sexuales a niños de distintas parroquias de Boston. Todo comenzó con 130 denuncias contra el ex sacerdote John J. Geoghan. A raíz de esto, Spotlight -el equipo de investigación del diario- descubrió que el cardenal Bernard Law conocía la situación con Geoghan y aún así aprobó su transferencia a otra parroquia, donde fue puesto a cargo de tres grupos de jóvenes, incluido los monaguillos. Los periodistas también revelaron que la arquidiócesis ya tenía evidencia de los abusos que cometía Geoghan. La investigación de los reporteros incluyó el análisis de archivos de la iglesia, cartas de cardenales y testimonios de las víctimas. El tema llegó a la primera plana del diario con este título: «Iglesia permitió abuso de sacerdote por años», acompañado de la foto del sacerdote denunciado. Luego se reveló que el sistema consistía en reubicar al sacerdote en otra parroquia, indemnizar a las víctimas y firmar un acuerdo de confidencialidad. Y así los abusos continuaban en otras parroquias, de forma sistemática y con total impunidad. Luego de la investigación, renunció el arzobispo Bernard Law.

LOS PERIODISTAS

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El equipo de Spotlight lo formaban periodistas de investigación que se caracterizaba por trabajar durante varios meses para escribir un solo artículo. La unidad liderada por los editores Ben Bradlee y Walter Robinson contaba con periodistas de múltiples secciones que lograron enriquecer la investigación. Matt Carroll tenía experiencia como reportero político local y era corresponsal de la Casa Blanca, Michael Rezendes era reportero político y llevaba 11 años en el diario, y Sacha Pfeiffer era una periodista del área judicial. Cuando decidieron investigar el caso del sacerdote Geoghan, donde la Arquidiócesis sabía de los abusos, comenzaron a preguntarse si eso podría haber ocurrido en otros casos. ¿En cuántos? ¿Con qué frecuencia? Los periodistas del Boston Globe ganaron en 2003 el Premio Pulitzer en la sección servicio público.

QUÉ CAMBIÓ

En 2015, el caso tuvo su adaptación cinematográfica con Spotlight, que se llevó el Oscar a mejor película. Gracias al trabajo de investigación que ventiló los casos más escabrosos de pederastia de la Iglesia Católica se logró que 87 curas de Boston fueran denunciados por sus víctimas. La investigación tuvo un efecto dominó en el resto de los países, donde los periodistas comenzaron a investigar sus propios casos locales.

2015

EL FIFAGATE

Corrupción en la cima del fútbol

EL CASO

En mayo de 2015, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ordenó la detención inmediata de siete altos directivos de la FIFA -la entidad madre del fútbol mundial- mientras sesionaban durante una cumbre en Zurich, Suiza. Los acusa ban de fraude, sobornos y lavado de dinero en distintos negocios vinculados con los derechos de televisión en todo el mundo, cuestiones de marketing, el patrocinio de los torneos y la adjudicación de sedes mundialistas. Los sobornos ascendieron a 150 millones de dólares y, según la investigación, ocurrieron desde 1990. Antes de que comenzara la investigación oficial en los Estados Unidos, un periodista escocés, Andrew Jennings, había denunciado los hechos de corrupción en el fútbol en dos libros: El libro secreto de la FIFA (2006) y Omertá: la FIFA de Sepp Blatter, familia del crimen organizado (2014).

EL PERIODISTA

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Andrew Jennings nació en Escocia el 3 de septiembre de 1943. Creció en un pueblo obrero y luego se fue a vivir a Londres, donde trabajó en The Sunday Times. Luego se convirtió en periodista de investigación de la BBC. Cuando la radio se negó a emitir un documental suyo sobre corrupción policial, renunció de inmediato. No sabía casi nada de fútbol ni le interesaba especialmente el deporte cuando comenzó a investigar la corrupción en la FIFA. En un programa de la BBC dijo, sin medias tintas: “La FIFA es una mafia, Sepp (Blatter) es el padrino y el silencio es el código”. Jennings murió en enero de este año, sin llegar a ver las consecuencias finales de su investigación.

QUÉ CAMBIÓ

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, renunció a su cargo después de 17 años. La investigación aún continúa con el aporte de varios arrepentidos y la Corte de Nueva York postergó el gran juicio sobre el caso para después del Mundial de Qatar. Actualmente, la investigación tiene a más de 50 personas involucradas.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/investigaciones-periodisticas-cambiaron-curso-historia_0_At5bEzv5mg.html