Quién es la “encantadora de elefantes” que protege a los gigantes de Borneo
Farina Othman trabaja para reducir los enfrentamientos entre los animales y las comunidades de Malasia. Su proyecto combina tecnología, educación ambiental y corredores que conecten los bosques fragmentados

En la isla de Borneo, la supervivencia de los elefantes depende cada vez más de su capacidad para desplazarse por un territorio transformado por la actividad humana. En Sabah, al norte de Malasia, la tala y el avance de las plantaciones de palma aceitera redujeron considerablemente el hábitat de estos animales, cuya población silvestre ronda los 1.000 ejemplares. Frente a este escenario, la conservacionista Farina Othman impulsa una estrategia que busca proteger a la fauna sin dejar de lado a las comunidades que comparten el territorio.
Farina Othman es doctora en biociencias por la Universidad de Cardiff. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Desde la localidad de Sukau, a orillas del río Kinabatangan, Farina dirige Seratu Aatai, una organización integrada por 17 especialistas que trabajan en el seguimiento de los elefantes mediante collares equipados con tecnología de localización. Estos dispositivos permiten conocer sus recorridos y anticipar su llegada a zonas habitadas, para que los vecinos puedan tomar medidas preventivas.
Los elefantes de Borneo están en peligro de extinción: la pérdida de su hábitat los obliga a acercarse a plantaciones y zonas habitadas. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
El río Kinabatangan atraviesa la selva de Sukau, un territorio donde los elefantes de Borneo aún encuentran refugio entre bosques y plantaciones. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
En la selva de Borneo conviven especies emblemáticas como el cocodrilo de agua salada, el mono narigudo, el martín pescador orejiazul y el orangután, parte de la rica fauna que habita los bosques y humedales de la región. (Fotos: Mohd Rasfan/AFP)
La información obtenida también contribuye a diseñar corredores de fauna: trayectos que conecten los sectores de selva que quedaron aislados entre plantaciones y aldeas. En Lower Kinabatangan, donde viven alrededor de 160 elefantes, solo una parte de la superficie mantiene condiciones de protección para la especie. Cuando los animales ingresan en cultivos o se acercan a las viviendas, aumentan los riesgos para ambas partes.
Una manada de elefantes salvajes de Borneo cruzando el río Kinabatangan en Sukau. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Los elefantes de Borneo pueden vivir aproximadamente 60 años en libertad, aunque la esperanza de vida puede variar según las condiciones del hábitat, la disponibilidad de alimento y los riesgos asociados al contacto con las personas. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
El trabajo de conservación incluye actividades en escuelas, distribución de información y la capacitación de habitantes locales para actuar ante la presencia de los paquidermos. La intención es que las comunidades cuenten con herramientas para alejarlos sin provocarles daños y, al mismo tiempo, se sientan más seguras.
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Arriba: embarcaciones atracadas en la orilla del río Kinabatangan. Farina Othman rezando junto a los miembros de su equipo antes de una operación para colocar un collar con GPS y niños jugando frente a su casa en Sukau. (Fotos: Mohd Rasfan/AFP)
La creación de corredores, sin embargo, requiere la colaboración de las empresas que explotan la palma aceitera. Destinar terrenos a la circulación de los animales puede representar un costo para los productores, en un sector sometido a una fuerte competencia. Por eso, los especialistas sostienen que la protección de la biodiversidad debe acompañarse de incentivos y beneficios concretos para quienes participan.
Un elefante macho salvaje de Borneo desplazándose por la selva cerca de una plantación de aceite de palma en Sukau. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Especialistas del Departamento de Vida Silvestre y miembros de Seratu Aatai trabajan para colocar un collar GPS a una hembra de elefante de Borneo. Vincent prepara el dardo tranquilizante, mientras la veterinaria Nabila Sarkawi y Khairun Amlan alistan una inyección multivitamínica antes de completar el procedimiento. (Fotos: Mohd Rasfan/AFP)
Desde 2006, Farina Othman estudia y trabaja por la conservación de los elefantes de Borneo. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Un miembro del equipo Seratu Aatai utilizando equipo VHF para localizar a una hembra de elefante de Borneo equipada con un collar GPS. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Los elefantes de Borneo se internan en los ríos para refrescarse y desplazarse, aprovechando los cursos de agua que atraviesan la selva. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Farina Othman con su equipo junto a una elefanta de Borneo tras una operación de colocación de collar GPS. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Un elefante macho salvaje de Borneo cruzando el río Kinabatangan con una bolsa de plástico enroscada en la trompa. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Farina recibió en 2025 el premio Whitley por su trabajo con los elefantes de Borneo. Su propuesta apunta a modificar una relación marcada durante años por el temor y los desplazamientos forzados. En lugar de limitarse a expulsar a los animales, busca que las personas aprendan a guiarlos hacia espacios seguros. Para ella, la convivencia requiere transformar tanto el territorio como la manera en que se lo habita.
Proteger los corredores naturales y mantener conectados los distintos fragmentos de selva será clave para que los elefantes puedan seguir desplazándose, alimentándose y reproduciéndose en Borneo. (Foto: Mohd Rasfan/AFP)
Con información de AFP
Por Jesica Rizzo
Fuente: La Nacion