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Es piloto y volvió a correr en la Argentina tras ser campeón seis décadas atrás

Sobiesław Zasada regresó al país para participar del Gran Premio Argentino Histórico; en territorio nacional ganó una de las pruebas más exigentes de su carrera después de atravesar más de 3300 kilómetros con un Porsche 911 S

RedactorIñaki Zurueta

Sobiesław Zasada, piloto de 96 años y ganador de 148 rallies, regresó a la Argentina para participar como invitado especial del XXIII Gran Premio Argentino Histórico
Sobiesław Zasada, piloto de 96 años y ganador de 148 rallies, regresó a la Argentina para participar como invitado especial del XXIII Gran Premio Argentino Histórico

Hay una edad en la que a un hombre se le supone lejos de las carreras, instalado en la comodidad de los recuerdos. Pero Sobiesław Zasada, piloto de 96 años y ganador de 148 rallies, no parece dispuesto a contemplar el camino desde afuera.

En su contador personal ya figuran cerca de tres millones de kilómetros. Y ahora el polaco regresó a la Argentina para participar como invitado especial del XXIII Gran Premio Argentino Histórico del Automóvil Club Argentino (ACA) que se está disputando entre el 18 y el 25 de septiembre. Lo hace a bordo de un Porsche 911 Dakar, acompañado por otro piloto de su equipo y con asistencia técnica del importador oficial Nordenwagen durante el recorrido.

Sobiesław Zasada, invitado especial del XXIII Gran Premio Argentino Histórico del Automóvil Club Argentino (ACA)
Sobiesław Zasada, invitado especial del XXIII Gran Premio Argentino Histórico del Automóvil Club Argentino (ACA)

El auto es moderno, pero su aspecto busca rememorar otra época. Lleva la carrocería roja y el número 405 sobre las puertas, como aquel Porsche con el que Zasada ganó en estas tierras una de sus carreras más importantes. La primera vez había llegado en 1967. Tenía 37 años, era campeón europeo de rally y los argentinos todavía no le habían dado el apodo de “Polaco Volador”, con el que terminarían recordándolo.

El 911 Dakar de Zasada
El 911 Dakar de Zasada

La carrera que lo convirtió en leyenda

A las siete de la mañana del 7 de octubre, Zasada partió desde Pergamino junto con el ingeniero Jerzy Dobrzański, su copiloto. Viajaban en un Porsche 911 S rojo, identificado con el número 405 y la patente 25-15-KR de Cracovia. Los esperaban más de 3300 kilómetros divididos en cinco etapas.

El Gran Premio Internacional de Turismo atravesaba montañas, desiertos y llanuras, alternando asfalto, tierra y ripio. En aquellas pruebas no bastaba con pisar el acelerador. Había que conservar la máquina, entender caminos desconocidos y ser capaz de reparar una avería donde no había talleres, ayuda cercana o Google Maps.

Zasada estuvo en el Porsche Center con directivos de la marca y periodistas en la antesala de la carrera
Zasada estuvo en el Porsche Center con directivos de la marca y periodistas en la antesala de la carrera

El Porsche incorporaba un sistema de intercomunicación que permitía al piloto y al copiloto hablar dentro del habitáculo, novedad para las competencias argentinas en ese entonces. Era una ventaja importante entre el ruido del motor y los golpes del camino. Pero, con el paso de los kilómetros, quedó claro que la tecnología no era el único as que llevaba el polaco bajo la manga.

La primera etapa unía Pergamino con Villa Carlos Paz. Zasada largó retrasado y tuvo que avanzar bajo el frío y la lluvia. Cuando terminó la jornada había ganado tanto su categoría como la clasificación general, a un promedio de 159,720 km/h.

Zasada posó para las fotos con un 911 T de 1966 decorado para la ocasión con las publicidades y colores del auto original con el que Zasada triunfó en 1967
Zasada posó para las fotos con un 911 T de 1966 decorado para la ocasión con las publicidades y colores del auto original con el que Zasada triunfó en 1967

Después llegó la Pampa de Achala. El camino hacia San Juan estaba cubierto de tierra, ripio y piedras capaces de destrozar una suspensión o acabar en segundos con meses de preparación. Zasada atravesó aquel terreno a un promedio de 133,708 km/h y conservó el liderazgo.

La carrera mostró los dientes en la tercera etapa, entre San Juan y Miraflores, en Catamarca. Los badenes, el ripio y las piedras castigaron al Porsche hasta provocarle distintos desperfectos. El número 405 perdió tiempo y cayó al segundo puesto. Pero todavía quedaban dos jornadas.

El 911 Dakar de Zasada estuvo retenido en la Aduana días antes de la carrera, por lo que para el encuentro con la prensa se utilizó el 911 T de 1966 decorado para la ocasión
El 911 Dakar de Zasada estuvo retenido en la Aduana días antes de la carrera, por lo que para el encuentro con la prensa se utilizó el 911 T de 1966 decorado para la ocasión

Tras el regreso desde Catamarca hacia Córdoba, la última etapa conducía hasta Junín por unos 600 kilómetros de asfalto. Era el terreno que el 911 necesitaba. Zasada aceleró, recuperó la diferencia y conquistó la victoria general y la clase C. Para entonces, en los diarios y las transmisiones de radio ya no era solamente aquel hombre llegado desde Europa. Era el “Polaco Volador”.

Una vida detrás del volante

La victoria argentina fue uno de los grandes episodios de una trayectoria que había comenzado sobre motocicletas. Zasada pasó a competir con autos en 1951 y se consagró campeón europeo de rally en 1966, 1967 y 1971. Fue subcampeón en otras tres temporadas y elegido deportista polaco del año en 1967. Corrió en cinco continentes, disputó pruebas en más de 40 países y acumuló 148 victorias. La edad, cuando finalmente llegó, tampoco consiguió apartarlo del camino.

En 2021, con 91 años, tomó la largada del Safari Rally de Kenia y se convirtió en el participante de mayor edad en disputar una fecha del Campeonato Mundial de Rally. No pudo completar la prueba, pero dejó un récord que parece tan difícil de alcanzar como muchos de los caminos que recorrió.

Desde Porsche Argentina brindaron una Cayenne y un equipo de mecánicos para asistir al piloto polaco en todo su recorrido
Desde Porsche Argentina brindaron una Cayenne y un equipo de mecánicos para asistir al piloto polaco en todo su recorrido

Ahora volvió a la Argentina, donde el Porsche 911 Dakar recupera el rojo y el número 405 de aquella victoria, mientras un Cayenne con dos mecánicos del importador oficial acompaña su marcha para brindarle asistencia.

Pasaron seis décadas desde aquella mañana en Pergamino. Cambiaron los autos, los caminos y las carreras. También envejeció el hombre que llevaba las manos sobre el volante. Pero hay pasiones que ni el tiempo consigue modificar. A los 96 años, el “Polaco Volador” está otra vez en la ruta.

Por Iñaki Zurueta

Fuente: La Nación

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