La restauración de la centenaria parroquia en Barracas

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19-08-2026 - Buenos Aires - CIUDADES - RESTAURACIÓN EN PARROQUIA SANTA LUCÍA. Foto: Luciano Thieberger.

  • La restauración de la centenaria parroquia abarca a los altares y los murales, entre los que sobresale el de la cúpula.
  • Lo que falta y la importancia que tiene para Barracas.

La historia de la parroquia Santa Lucía está ligada a Barracas desde hace casi dos siglos. Antes de ocupar el lugar donde hoy se levanta el templo de avenida Montes de Oca 550, la devoción por la santa ya tenía su espacio en el barrio: según recuerdan en la parroquia, la capilla está vinculada a la zona desde 1733 y en 1859 se trasladó definitivamente a Barracas. La iglesia fue fundada en 1887.

Hoy, después de años de desgaste, el edificio atraviesa un proceso de restauración que busca «recuperar los colores» de esa historia. Los trabajos comenzaron por los altares y llegaron hasta algunas de las pinturas que forman parte del interior del templo. La intervención más reciente fue la cúpula, que tiene un mural que representa una procesión de Santa Lucía.

El padre Pepe Lozzia conoce la parroquia desde 2010. En aquel momento había sido enviado allí durante su formación como sacerdote y, según cuenta, le tomó cariño al lugar. Volvió en 2019 y, cuando el párroco Horacio Della Barca se jubiló, asumió como responsable del templo.

“Entré con el objetivo de ayudar a los jóvenes y restaurar esta parroquia”, le cuenta a Clarín. La pandemia obligó a postergar ese proyecto, pero en 2021 comenzaron con los altares. El primero elegido fue el de San José.

La financiación fue parte del desafío desde el comienzo. Se fue resolviendo con aportes y algunas de las intervenciones también surgieron de promesas y donaciones particulares. “Estoy en un barrio donde la gente respondió, acá en Barracas se dio esa colaboración. Fueron muchos poquitos que terminó en mucho”, agrega Lozzia.La iglesia de Santa Lucía, en Barracas. Gran parte de la restauración se dio gracias al aporte de los vecinos. Foto: Luciano Thieberger

La iglesia de Santa Lucía, en Barracas. Gran parte de la restauración se dio gracias al aporte de los vecinos. Foto: Luciano Thieberger

Mariana Díaz Vélez, que trabaja en el santuario, destaca que una parte importante de los trabajos comenzó antes de que los cambios fueran visibles para quienes entraban a la iglesia.

“Durante la gestión del párroco anterior se hicieron un montón de arreglos, pero eran por afuera: humedad, techos, cosas. Era el trabajo que no se veía, pero gracias a eso después se pudo hacer lo interior y lo que se destaca”, agrega para Clarín.

La restauración tampoco recibió subsidios. “No hubo aportes ni subsidios de ningún lado. Donaciones de todas las personas que vienen o que son peregrinos y que por ahí pasan circunstancialmente porque son devotos de Santa Lucía”, cuenta Díaz Vélez.

Murales en paraedes y cúplas restaurados en la iglesia de Santa Lucía. Foto: Luciano Thieberger

Murales en paraedes y cúplas restaurados en la iglesia de Santa Lucía. Foto: Luciano Thieberger

Para quienes colaboran, esa forma de financiar la obra tiene un significado especial. “Se siente muy propio porque uno sabe que forma parte de este arreglo”, dijo.

Las obras que volvieron a mostrar sus colores

La restauración tuvo una primera etapa en 2024, concentrada en el ábside. Allí se encuentran dos obras de Augusto Juan Fusilier realizadas mediante la técnica del marouflage, que consiste en adherir un lienzo pintado a una pared. “Mi abuelo llegó a decorar alrededor de 20 iglesias, actualmente quedan 10 en diferente estado de conservación. La iglesia de Santa Lucía en Barracas fue la segunda, pintada entre 1928 y 1931”, le dice a Clarín Ignacio Fusilier, su nieto.

El órgano de la iglesia de Santa Lucía, que aún falta restaurar. Foto: Luciano Thieberger

El órgano de la iglesia de Santa Lucía, que aún falta restaurar. Foto: Luciano Thieberger

Una de las obras de esta parroquia representa la muerte de Santa Lucía y muestra a la santa en su lecho de muerte. La intervención incluyó limpieza, tratamiento del soporte y recuperación de sectores afectados.

La obra que estaba en peor estado requirió un trabajo especialmente delicado. El lienzo tuvo que ser desprendido de la pared, estaba fijado con alrededor de 400 clavos. Sobre una mesa se corrigieron deformaciones, se estabilizó el soporte y se reparó la pared que había sufrido filtraciones de agua. Después volvió a colocarse en su ubicación original y se completó la intervención con retoques pictóricos.

La segunda etapa se concentró durante este año en la cúpula. Allí, otra obra de Fusilier representa la procesión que se hace cada 13 de diciembre, con autoridades y fieles.

Patricia Blanco, directora de la obra junto con Silvina Bono, contó que la pintura presentaba una importante acumulación de suciedad y sectores donde los pigmentos habían perdido cohesión. También había una fisura considerable en la parte inferior, provocada por filtraciones.

Murales en paredes y cúpulas restaurados en la iglesia de Santa Lucía. Foto: Luciano Thieberger

Murales en paredes y cúpulas restaurados en la iglesia de Santa Lucía. Foto: Luciano Thieberger

Los trabajadores a cargo consolidaron la grieta, trabajaron sobre las zonas faltantes y realizaron una reintegración cromática. En los sectores donde la pintura se había disgregado utilizaron la técnica del tratteggio, basada en líneas verticales paralelas que permiten recuperar la lectura de la imagen sin confundir lo original con lo restaurado.

“Es mi casa”

Para Ana Coppertari, una de las encargadas en la parroquia, tiene un significado que va más allá de su valor arquitectónico. Toda su familia es de Barracas y, según cuenta, concurre a Santa Lucía desde antes de nacer. “Vengo desde la panza de mi mamá”, cuenta.

Su vínculo con la parroquia atravesó generaciones y también distintas etapas del edificio. Recuerda antiguos sacerdotes, imágenes, camarines y objetos que formaron parte de la vida cotidiana de la iglesia. Algunas de esas piezas fueron modificadas con el tiempo.

Entre las imágenes que recuerda están las de Santa Lucía, incluida una pequeña figura antigua y otras de mayor tamaño. Algunas tienen pelucas realizadas con cabello natural donado por los propios fieles.

El mural que corona la cúpula da la iglesia de Santa Lucía, en Barracas. Foto: Luciano Thieberger

El mural que corona la cúpula da la iglesia de Santa Lucía, en Barracas. Foto: Luciano Thieberger

Coppertari también recuerda el antiguo camarín de la santa y lamenta que haya elementos que todavía no pueden ser restaurados. “Para mí es mi casa”, dice.

Por eso, ver el templo recuperado tiene un valor particular. “Es lindo, es muy importante, para mí es mi casa”, insiste. También cuenta que uno de los pendientes más difíciles es el órgano ubicado en el coro. Su restauración demandaría una inversión que hoy resulta imposible para la parroquia. Habría que intervenir, entre otras partes, las lengüetas y los caños.

Ana Espósito, voluntaria, también habla de esa sensación de recuperar un lugar conocido desde siempre.

La iglesia de Santa Lucía, en Barracas. Gran parte de la restauración se dio gracias al aporte de los vecinos. Foto: Luciano Thieberger

La iglesia de Santa Lucía, en Barracas. Gran parte de la restauración se dio gracias al aporte de los vecinos. Foto: Luciano Thieberger

“Es hermoso ver cómo el templo vuelve a estar brillante porque es algo que costó, que cuesta. Con la ayuda de todos los peregrinos que vienen, la gente que estamos acá, el esfuerzo que está haciendo el padre Pepe también para poder sacar a flote todo esto”, cuenta.

Adriana Noval nació, creció y todavía vive en Barracas. Hizo la primaria en el instituto de la parroquia y describe al templo como una parte de su propia historia.

“La parroquia estaba venida a menos, así que poder disfrutar también de todo esto es importante”, dice. Y vuelve sobre la participación de los vecinos: “Uno aporta y ve en obra. El templo ya estaba bastante necesitado de estos arreglos. Estoy muy feliz porque es parte de la historia del barrio”.

Una iglesia que también cuenta la historia de Barracas

Para Lozzia, recuperar Santa Lucía implica preservar algo que va más allá de las paredes. Recuerda que la historia del templo se cruza con distintos episodios del barrio y de Buenos Aires: las Invasiones Inglesas, la presencia del almirante Guillermo Brown en la zona y el impacto de la fiebre amarilla.

También destaca el origen del actual edificio y el trabajo de quienes participaron de su construcción. El arquitecto Joaquín Belgrano realizó el diseño y Antonio Espinoza impulsó la construcción de la iglesia, antes de convertirse en arzobispo.

La figura de Santa Lucía ocupa, además, un lugar particular en la vida del barrio. Cada 13 de diciembre, la imagen sale en procesión y recorre las calles de Barracas. La tradición incluye una lluvia de pétalos cuando la santa regresa al templo.

Coppertari explica que la costumbre está vinculada a una antigua historia de sequía y lluvia: según la tradición que conserva la parroquia, durante una época de fuertes dificultades se pidió a Santa Lucía que lloviera. La procesión habría terminado acompañada por una gran lluvia, y desde entonces los pétalos forman parte de la celebración.

Para el padre Pepe, esa historia ayuda a explicar por qué vale la pena recuperar cada rincón del edificio.

“Vivo con mucha sencillez. Yo soy un eslabón más a través de Dios”, dice. Y resume su mirada sobre el trabajo que realizan: “La belleza artística hace bien. La belleza artística ayuda a la fe”.

Las obras todavía tienen camino por delante. Hay sectores que necesitan nuevas intervenciones y piezas que, por su costo, deberán esperar. Pero en el interior de Santa Lucía ya hay una transformación importante: las pinturas recuperaron parte de sus colores, los altares vuelven a ocupar protagonismo y la cúpula recupera de a poco la imagen que durante muchísimos años acompañó la vida del barrio.

Y en Barracas, para quienes crecieron entrando por esas puertas, restaurar la iglesia significa también recuperar un pedazo de su propia historia.

Fuente. https://www.clarin.com/ciudades/iglesia-barracas-icono-barrio-recupera-historia-obras-arte-gracias-vecinos_0_ZsPGr5bypC.html

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