paul-mccartney-1817730

El día que conoció a John Lennon, sus primeras canciones y la inspiración para su nuevo disco, The Boys of Dungeon Lane

Hoy sale el nuevo álbum del beatle; la participación de Ringo, el recuerdo de John y el repaso de los primeros años en su Liverpool natal

The New York TimesJon Pareles

Para Paul McCartney, componer canciones no es solo un trabajo, un oficio y una vía de escape emocional. Es una compulsión y un antojo.

“La gente pregunta: ‘¿Por qué seguís escribiendo canciones?’. Y es simplemente porque me encanta. Soy adicto», cuenta en una entrevista en Boulevard Carroll, un laberinto de estudios de grabación y ensayo en el Far West Side de Manhattan, donde McCartney, de 83 años, acababa de terminar una tarde de ensayo con su banda para el final de temporada de Saturday Night Live. “De un agujero negro brota leche y miel. Y es genial esa sensación”.

Paul McCartney retratado por su hija Mary
Paul McCartney retratado por su hija MaryMary McCartney

Por más prolífico que haya sido —con los Beatles, Wings y sus álbumes en solitario—, McCartney no sigue ninguna disciplina ni rutina de composición. “Simplemente estoy en algún lugar, con algo de tiempo libre, y mi guitarra está ahí, o estoy cerca de un piano. Y me entra el impulso”, comenta. “Cada vez que doy con algo, es como: ‘¡oh, guau!’. Es una sensación fantástica. Ya sabés, todo el asunto creativo es algo grandioso. Yo digo que es mejor que trabajar».

Incluso para un ensayo, McCartney vestía de forma elegante. Llevaba una chaqueta azul, una camisa negra con lunares rosas, pantalones negros, zapatos de suela blanca tipo zapatillas de karate y medias con un diseño psicodélico de burbujas azules debajo de una raya amarilla brillante.

https://youtube.com/watch?v=2n1IhyF6R0U%3Ffeature%3Doembed

Unos días después, McCartney se presentaría en S.N.L. interpretando canciones viejas y nuevas, incluyendo Days We Left Behind, de su nuevo álbum, The Boys of Dungeon Lane. Luego, cinco días más tarde, McCartney fue el invitado sorpresa del cierre de The Late Show with Stephen Colbert, en el escenario del Teatro Ed Sullivan, donde los Beatles hicieron su debut en Estados Unidos en 1964. Como final musical para Colbert, Paul cantó Hello Goodbye“, de los Beatles.

En persona, McCartney lleva sus seis décadas de fama con una gracia extraordinaria. Es genial y sin pretensiones, orgulloso pero no arrogante, y sigue asombrado y encantado con su vida como músico. “Hoy en día me pregunto cómo terminé siendo compositor”, reflexiona. “Porque, ya sabés, solo soy un chico que iba a la escuela, que fue con el orientador profesional y que este le dijo: ‘No te destacás. No veo un gran futuro para vos’. Así que tuve que asimilar eso y pensar algo como: ‘No me importa, voy a hacer algo’. Y eso me hizo trabajar más duro para alcanzar el éxito, porque se suponía que no debía tener éxito. Así que escribir canciones fue una de las grandes cosas de mi crecimiento”.

Paul McCartney durante un show en Londres, en 2024
Paul McCartney durante un show en Londres, en 2024Jim Dyson/Getty Images

La primera canción que escribió fue un tema con tintes de rockabilly, «I Lost My Little Girl». “Alguien me señaló más tarde: ‘Eso era sobre la pérdida de tu mamá’. La escribí como a los 14 o 15 años, y ella había muerto hacía bastante poco”. Aunque los Beatles no grabaron la canción, McCartney la revelaría más tarde en la década de 1970 con Wings. “Esto es algo interesante sobre las canciones. Sin saberlo, estás ahondando en cosas de las que tal vez sería difícil hablar”.

En The Boys of Dungeon Lane, muchas de las nuevas canciones de McCartney revisitan su infancia en Liverpool y los primeros días de los Beatles. En “Down South” recuerda cómo conoció a John Lennon mientras hacían dedo desde Liverpool y rumbo a Londres. Ringo Starr se une a McCartney para cantar y tocar la batería en “Home to Us”, sobre su entonces poco glamorosa ciudad natal.

McCartney hizo el álbum junto a Andrew Watt, productor ganador del Grammy que ha grabado con los Rolling Stones, Miley Cyrus, Lady Gaga, Iggy Pop y Pearl Jam. “Es increíble ver trabajar a Paul”, señaló Watt en una entrevista telefónica. “Se habla de las 10.000 horas [de práctica]. Él tiene un millón de horas haciendo discos y grabando, así que su capacidad para entender los micrófonos y cómo hacer arreglos, cómo escribir, cómo tocar cada uno de los instrumentos es simplemente increíble. Y se divierte mucho cuando toca. Anda dando saltos por la habitación, rebotando entre instrumento e instrumento, bailando, riendo. Trabajar con él es una experiencia realmente alegre”.

Linda, Paul y Denny Laine en tiempos de Wings, en un estudio de Londres (1973)
Linda, Paul y Denny Laine en tiempos de Wings, en un estudio de Londres (1973)Michael Putland/Getty Images

“Es muy inspirador”

Chad Smith, el baterista de los Red Hot Chili Peppers que fue un reemplazo de último momento para la presentación en S.N.L., se mostró igualmente efusivo. “No tengo suficientes adjetivos para decirte lo increíble que fue”, repasa Smith en una entrevista telefónica. “Él no paraba de decir: ‘Solo haz que sea divertido’. Ya sabés, él no tendría que tocar más si no quisiera, y no tiene que hacer discos. Es muy inspirador ver esa energía. Realmente le encanta”.

Para McCartney, colaborar con Watt desbloqueó recuerdos. “Cuando trabajás con un productor más joven –señala–, me animo a desempacar todas mi historias. Principalmente de los Beatles, porque eso fue lo primer. Y ese tipo de recuerdos, creo que para la mayoría de la gente son los más valiosos”.

The Boys of Dungeon Lane también se regocija en la eterna lúdica musical de McCartney. Su pista de apertura, “As You Lie There«, estalla desde una acogedora reminiscencia hacia el característico grito estilo Little Richard de McCartney. “Never Know” se vuelve psicodélica, con voces de sílabas sin sentido en contrapunto y un majestuoso clímax final. “Salesman Saint”, una canción sobre cómo los padres de McCartney sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial en Liverpool con “risas y una canción”, se mueve a través de compases cambiantes y de repente brota con vientos de una swing big-band.

https://youtube.com/watch?v=rdE34EgKED0%3Ffeature%3Doembed

Últimamente, los recuerdos de McCartney han estado revitalizándose. El Salón de la Fama del Rock & Roll en Cleveland acaba de inaugurar una exposición dedicada a Wings, la exitosa banda de McCartney de los años 70. Él aportó algunos trajes y objetos, pero no su bajo Höfner con forma de violín. “No puedo darles mi bajo, porque lo estoy usando”, fue su respuesta.

En Londres, el edificio de la antigua sede de Apple en el número 3 de Savile Row reabrirá como museo. Los fanáticos podrán visitar el reconstruido estudio del sótano donde los Beatles grabaron “Let It Be” y la azotea donde la banda dio su última y breve presentación.

“Museo implica polvo, pero no creo que vaya a ser así. Creo que va a ser bastante animado”.

John Lennon y Paul McCartney, la sociedad musical que cambió el curso del siglo XX
John Lennon y Paul McCartney, la sociedad musical que cambió el curso del siglo XXEFE

Dungeon Lane, que se menciona en Days We Left Behind«, es una calle en Liverpool que conduce a la orilla del río Mersey, donde McCartney disfrutaba de la observación de aves. También era donde los matones locales acechaban y donde un día le robaron su reloj.

“Cuando escribís, escribís algo y se convierte en una metáfora de algo más grande de lo que estás plasmando en el papel”, repara Paul y cita la letra de la canción: “Some of them will feel the pain, but some were meant for more [Algunos de ellos sentirán el dolor, pero algunos estaban destinados a más]“. “‘Algunos estaban destinados a más’ somos nosotros, los chicos que salieron de ahí. Conozco a montones de chicos de Dungeon Lane que no lo lograron. Muchos de mi amigos son los que no tuvieron un gran éxito en sus carreras”.

La canción también menciona el número 20 de Forthlin Road en Liverpool, la casa —ahora propiedad del National Trust británico— donde McCartney y Lennon comenzaron su sociedad de composición. “Casi siempre nos sentábamos juntos con dos guitarras acústicas y simplemente nos lanzábamos ideas el uno al otro y nos complementábamos. Mirando hacia atrás, no podría haber buscado un socio mejor”.

https://youtube.com/watch?v=QaWFoV6MLvY%3Ffeature%3Doembed

Para McCartney, “John tenía un toque mucho más rudo, lo cual me gustaba mucho. Cuando trabajábamos juntos, era muy inspirador, muy útil tener ese tipo de aspereza. Y creo que posiblemente era bueno para él tener algo menos duro, algo tal vez un poco más romántico. Es simplemente mi estilo, ya sabés. Soy ese tipo de persona. Me gustan ciertas cosas de las que algunas personas podrían simplemente burlarse y decir: ‘Dios mío, eso es tan cursi’”.

Pero a veces también se sintió incomprendido. “Es curioso cómo te encasillan. Que me llamaran ‘el lindo de los Beatles’ era como el peor insulto que me podías dar. Realmente no me gustaba eso. Era como: ‘No, no, no, soy más que eso’. Pero también es cierto que si estoy escribiendo una canción, sí me gusta que tenga ese tipo de elemento amoroso. Pero para compensar eso, a menudo descubro que se cuela algo un poco más realista. Me gusta la mezcla de las dos cosas”.

Su don melódico puede ocultar sus momentos más oscuros. Cuando le preguntamos por cuál de sus canciones menos conocidas se sentía más orgulloso, cita Daytime Nightime Suffering« y Arrow Through Me«, dos canciones de Wings de la década del 70 que no solo están llenas de giros musicales, sino que también albergan pensamientos turbulentos.

Stephen Colbert y Paul McCartney, al momento de apagar las luces del estudio
Stephen Colbert y Paul McCartney, al momento de apagar las luces del estudioCBS

Volver a grabar

McCartney retomó sus antiguos métodos de estudio mientras hacía el nuevo álbum. Durante una reorganización corporativa de EMI, el sello de toda la vida de los Beatles, sus contables decidieron vender el equipo de su estudio de Abbey Road. McCartney compró muchos de los instrumentos, entre ellos el Mellotron que usó en Strawberry Fields Forever«, el piano espineta que tocó en Because« y una grabadora de cinta Studer de cuatro pistas que pudo haber sido la utilizada para grabar Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band«, aunque McCartney no ha podido documentar si se trata exactamente de esa máquina.

Él todavía usa ese equipo clásico. Una nueva pista, We Two« —una afectuosa canción sobre el amor, la complicidad, el apoyo mutuo y el respeto—, fue grabada completamente en cinta en la Studer. La tecnología informática actual ofrece una cantidad infinita de pistas que se pueden retocar en cualquier momento. Pero cuando hacían «Sgt. Pepper«, los Beatles tenían que mezclar múltiples instrumentos en una sola pista inalterable, una y otra vez. “Usamos el proceso que él usaba en los Beatles al cien por ciento”, dijo Watt, llegando incluso al corte final editando la cinta con una cuchilla de afeitar.

We Two termina con el sonido de una cinta rebobinándose, un sonido desaparecido en la era digital. “Simplemente lo pusimos porque ya nadie escucha eso. Solías escucharlo en cada disco que hacías”, repasa McCartney.

The Beatles en 1964: John Lennon, George Harrison, Ringo Starr y Paul McCartney llegan a Liverpool, Inglaterra, el 10 de julio de 1964, para el estreno de su película A Hard Day's Night
The Beatles en 1964: John Lennon, George Harrison, Ringo Starr y Paul McCartney llegan a Liverpool, Inglaterra, el 10 de julio de 1964, para el estreno de su película A Hard Day’s NightAP

Cuando Paul empezó a escribir con John, el dúo no tenía forma de grabar las canciones en progreso. Pero razonaban: “Si no podés recordarla, ¿cómo esperás que la gente la recuerde?“, comenta McCartney. ”Así que dejamos que esa fuera nuestra regla».

Ahora, por supuesto, puede capturar ideas musicales en un celular. Saca el suyo y se desplaza por “Todas las grabaciones”, docenas de páginas llenas de posibilidades. “‘L.A. Melody’, ¿qué era esto?“, se pregunta mientras unos majestuosos acordes de piano salen del diminuto altavoz.

Reproduce otra: un bucle de Mellotron tambaleante con acordes de guitarra cargados de reverberación y los inicios de una letra. Era una de lo que él llamaba sus “canciones verdes”, que algún día podrían poblar un álbum.

“Cuando estábamos haciendo el álbum, separamos las cosas en tres categorías. Una eran las canciones rojas, y estas eran canciones que íbamos a usar, y esas son prácticamente las que entraron en el álbum. Luego las canciones azules, que son las que podrían haber entrado en el álbum, pero simplemente quedaron a un lado. Y luego están las verdes, y esas son estas que son experimentales. Tengo total libertad y termino encariñándome mucho con esas canciones”.

https://youtube.com/watch?v=IxK5wkZ_scg%3Ffeature%3Doembed

A McCartney ya no le preocupa hacer éxitos. “Al intentar ser creativo, es bueno si a mucha gente le gusta, pero no lo es todo. No es ni de lejos tan importante para mí como lo es para otras personas. Me gusta la libertad. Y si la libertad te lleva a un éxito, genial. Si la libertad me lleva simplemente a que yo lo disfrute, probablemente sea aún mejor”.

Lo que le importa ahora es simplemente hacer música. “Es un mundo mágico el de la música. Científicamente, incluso, es solo un montón de frecuencias. Entonces, ¿cómo pueden estas frecuencias afectar tu corazón? Lo entiendo si tiene una letra, pero si es solo una melodía, ¿cómo puede eso hacerte llorar? Eso es magia. Me encanta».

Al terminar la entrevista, McCartney se para en el umbral de la puerta, observa a dos empleados del estudio que se mueven apurados en direcciones opuestas. Sonríe. “Hola, adiós [Hello goodbye]”, dispara.

Por Jon Pareles

The New York Times